domingo, 9 de junio de 2013

La historia de la vocación sacerdotal del Padre Miguel Ángel Vassallo

Es sacerdote diocesano, teólogo, es el director del Centro de Promoción de Juventud y Vocaciones de la Arquidiócesis de Lima, su nombre es  Miguel Ángel Vassallo. Conocido padre peruano que tiene una relativa presencia mediática en asuntos de la iglesia católica en los medios de comunicación.

Es la ‘'voz autorizada’ en televisión para hablar de temas como la vocación, semana santa, la festividad de Santa Rosa y sobre la renuncia del Papa Benedicto XVI. Durante la salida del Sumo Pontífice, el sacerdote Vassallo fue invitado por diferentes medios para explicar el tema a la feligresía limeña.

Los que lo conocemos sabemos que es un sacerdote muy creativo y activo que ha logrado que muchos jóvenes que sienten el llamado de Dios puedan seguir firmes en el camino e ingresar al Seminario Santo Toribio.

Pero, el presbítero Miguel Ángel Vassallo, en algún momento fue el niño Miguel Ángel o el joven Miguel Ángel que no sabía que años después sería el encargado de salvar almas. El Blog de Topo te presenta, en calidad de exclusiva la historia completa de la vocación sacerdotal de este padre que tiene una voz tan prodigiosa.

Escribe: P. Miguel Ángel Vassalloimage

Primera Parte

La llamada…

Bueno, este primer artículo va dedicado al Topo, como agradecimiento por bridarme este espacio. Ahí vamos.

Creo que lo más correcto al empezar una columna es la presentación. Diré en concreto que tengo 34 años y 06 años de feliz sacerdocio, una hermosa familia, papá y mamá ya rumbo a los 40 años de feliz matrimonioimage, dos hermanos varones mayores que yo - con un año de diferencia cada uno- y una hermana que es la menor y la engreída – definitivamente – de nosotros, los varones.

Me tomaré la licencia de contar mi vocación como primer tema. Aquí la primera parte: La llamada…

El llamado de Dios comienza desde la Primera comunión

Creo que el Señor empezó a “trabajar dentro ” con la frase: “tienen que ser los mejores amigos de Jesús” que nos dijo la catequista-madre-de-familia-del-colegio estando a puertas de recibir a Cristo Eucaristía por primera vez. Desde el 30 de agosto imagede 1985 decidí ser el mejor amigo de Jesús con la ayuda de Santa Rosita. Ahí empezaron los primeros barruntos de mi vocación… Porque ese “desear ser el mejor amigo de Jesús” implicaba el estar siempre limpio de corazón – básico pues….- y para que sea más fácil, me dije yo, seré acólito… Y en la cercanía con el altar creo que el Señor fue inconscientemente en el interior de mi corazón, susurrando la idea del sacerdocio… pero ese bonito deseo no fue constante, duró un año o tal vez dos… en realidad los juegos y la televisión fueron ganando terreno, dejé de acolitar, fui dejando la Misa dominical, fui dejando de rezar…

La capilla del cole y un cura viejito…

La idea del sacerdocio parecía casi que se extinguía, la diversión iba primando. Pero en mi colegio (Claretiano) había, de vez en cuando, un momento espiritual de paz que no resistía, de vez en cuando, a probar, y era cuando asistía voluntariamente a la Misa que un cura viejito celebraba. Siempre la capilla fue para mi como “entrar a otra dimensión” y advertir la presencia de Dios viva ahí. Presencia que atraía como un suave imán…

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La adolescencia

Creo que aquí el llamado hizo un stand-by. La televisión, la música, las fiestas, se convirtieron en mi dios y el despertar a la juventud y al “mundo moderno” me fueron separando de Dios. Voluntariamente decidí “involucrarme” en las novedades que se le ofrecen al adolescente pues era tiempo de “crecer y madurar” y no “sentirme niño”, debía “demostrar que había crecido”…

Pero a pesar de todo, a pesar de alejarme de Dios, Él no se alejaba de mi y decidió hablar más claro….. ¿Cómo lo hizo? esto lo contaré en la próxima edición…

Segunda Parte

El lado oscuro.

Bien, decía la vez pasada que en la etapa de la adolescencia, otros dioses empezaron a ser adorados por mí…. La diversión fácil, el deseo de ser mas “del mundo”, el voluntariamente olvidarme de “el mejor de los Amigos” para ser “mas normal” como los otros compañeros… esa “rebeldía juvenil contra el sistema impuesto” que a todos nos pasa….todo eso fue oscureciendo mi relación con Jesucristo (creo que el año “oscuro” fue 3° secundaria….).image

Hasta que… llegó la Confi….

Pero! Llegó la confi en el colegio… y ahí sí que el Espíritu Santo empezó a aletear con fuerza… sin saber cómo, en medio de las charlas, empecé a inquietarme nuevamente por el tema vocacional y se produjo la lucha… yo! el mundano-¡!! no quería siquiera pensar en una vocación celestial, sacerdote yo?? nada que ver!!!

La crisis, la lucha…

Fue una etapa muy difícil el tener que luchar contra Dios… el no querer responder… el querer seguir lo fácil y placentero, el no querer ser “diferente”… el egoísmo….

Revelaré incluso que hubieron noches en las cuales, como si fuera una pesadilla (jajaja… increíble…) pero le llegaba a decir a Dios que NO ME PIDA SER SACERDOTE PORQUE YO NO QUERIA…image

No me sentía capaz, me daba mucho miedo… pero ahí estaba ÉL, esperando, había hecho la llamada y se esperaba la respuesta… una respuesta que tenía que dar….

La decisión…

Finalmente, en 5° de secundaria las cosas iban dándose con un poco más de serenidad. El profesor de religión soltó la red, y dijo : “el que desee ser catequista me avisa…” Yo me dije, “caray, creo que debo acercarme más a Dios, y me gustaría probar el ser catequista, capaz ahí pueda ver las cosas con más claridad”…

La decisión estaba tomada y me acerqué al profesor y le dije: “me gustaría….”

Eso implicó una revolución en mi vida, porque empecé a entender porqué los profesores se cansan al hablar con los niños (yo era catequista de Primera Comunión) pero en medio de todo el interés por las cosas de Dios comenzaba a latir, a crecer, hasta que llegó el retiro y ahí SI que Dios habló….

Antes de culminar el programa de catequesis nos hicieron el “regalo” de obsequiarnos un retiro para todos los que participamos de esta tarea. EL PRIMER RETIRO DE MI VIDA!!! Fue algo que me entusiasmó mucho y dije ES AHORA QUE ME DECIDO. Yo voy al retiro para ver con claridad lo que Dios me pide.

No era justo pues quedarme siempre con la pregunta sobre el sacerdocio, ya era tiempo de responder. Sin embargo, iba con todas las ganas de descubrir que Dios NO me llamaba a lo que yo sabía que SI me llamaba…

Pero fue nada más pisar la casa de retiro cuando advertí que Dios había estado esperando ese momento. Ahora iba a estar en silencio y no podía huir de su voz, ahora yo mismo, libremente, había tomado la decisión de ir a enfrentarlo y enfrentarme conmigo mismo, “ahora si… ya me fregué”, pensé…image

Creo que todos los torneos de box quedaron pequeños comparados al conflicto interno que se desencadenó en mí, cuando un seminarista dio su testimonio de cómo había sido su llamado al sacerdocio. Fue en medio de una charla cuando ¡oh desgracia para mí! Empecé a escuchar de la boca de “ese sujeto” todo lo que me estaba pasando a mí… era inevitable no empezar a sentir como escalofríos, a sentir agitado el corazón, a querer salir disparado de esa sala de conferencias, a desaparecer en ese momento, a no escuchar… pero fue inútil, el momento había llegado….

Ahí estaba, en medio de la charla, con los demás jóvenes a mi alrededor, escuchando, pero en ese momento entré en oración y le dije a Jesucristo: “Tú sabes que yo no quiero, que no soy capaz, que me da miedo…” y en ese momento pude saber que Jesucristo estaba conmigo, muy cercanamente, proponiéndome claramente lo que yo ya sabía e insistía en negar… y fue cuestión de un instante el comprender que LO QUE QUERÍA EL SEÑOR ERA MI FELICIDAD, que andaba como un tonto queriendo negar su voluntad.

Y Le dije SI. Y nunca se me olvida ese momento porque descubrí que había elegido bien.image

A partir de ese momento hay una sensación de felicidad que ya nadie puede quitar.

Pero ahora venia lo difícil: decirlo a mis papás, y yo sabía que eso me iba a costar muchísimo. De hecho que fue un momento dramático…

Pero eso lo contaré la próxima vez.

Tercera Parte

Hiroshima y Nagasaki

Bien, retomando la tercera parte.

Efectivamente, la experiencia de mi primer retiro vino acompañada de la decisión más grande y radical de toda mi vida: decirle que Sí a mi felicidad, a pesar de resistirme a ella porque el apetitoso mundo se presentaba muy seductor y la idea de “ser distinto” no me agradaba.

¿Quién puede contar o relatar lo que uno experimenta cuando le dice que SI a Dios…? Imposible, pero creo que esta experiencia se resume en una palabra: PAZ. Y junto con ello, la ALEGRÍA, un gozo desbordante y comunicativo al tener la certeza de que Dios te llama a algo GRANDE…

Pero esta “historia de la vida real” tenía que tener sus aderezos. Lo que vino a continuación fue, por así decirlo, dramático. Tenía que decírselo a mis padres y eso no iba a ser fácil. Ellos pensaban que la experiencia del retiro iba a ser una vivencia espiritual que me impulsaría a ser una mejor persona y punto.

Y la vedad era que yo nunca les había comentado mi inquietud. Como todos los papás, ellos pensaban que yo iba a hacer lo que “tocaba hacer” ahora: estudiar luego trabajar, ser “exitoso” pero… CURA???!!! - eso jamás se les habría pasado por la cabeza pensaba yo …

Terminó el retiro y al llegar al colegio me di con la sorpresa que mis padres nos esperaban, a mi hermano, a mis compañeros y a mí en la capilla del colegio. Corazón a mil, ritmo acelerado, nerviosismo, tensión, sentimientos encontrados … Señor nuestro ayúdame!!! rogué… y en el colmo de todo, se hizo una liturgia de la palabra, una oración por los frutos del retiro ¡y me pidieron que yo lea la lectura….! En fin….

Recuerdo la cara de piedra que tenía al retornar a mi casa. Mis papás estaban felices por el retiro – claro, aún no les había dicho nada – y llegamos a casa… Y subí al segundo piso, y me mojé la cara, y me eche ánimos, y baje las escaleras, y volví a subir las escaleras al segundo piso, y volví a echarme ánimos y me dije: AHORA!....
Descendí a la cocina y viví uno de los capítulos más intensos en mi vida…

Cuarta Parte

Y CAYÓ LA BOMBA

Finalmente, me dije “Ahora o nunca…”

Bajé a la cocina y le dije a mis padres lo que sentía en mi corazón.

Fue muy difícil porque en realidad, la imagen que mis padres tenían de mi era la de un chico bueno, ganador de diplomas, concursos, que le encantaban las fiestas, rebelde, con un futuro muy prometedor …

Y de repente ese chiquillo prometedor decía que iba a ser cura…

Imagino que mis papás habrán pensado en el momento en que me autorizaron poder ser catequista este año 1992… el último de mi colegio….

Un momento clave, un momento intenso, pero era tal vez la primera vez que abría de par a par mi corazón a mis queridos papás abriéndoles la puerta para que ellos vieran lo que REALMENTE ESTABA BUSCANDO Y YA HABÍA ENCONTRADO….

Como mis papás advirtieron que les iba a decir algo serio cerraron las puertas de la cocina y me senté con mi madre en la mesa redonda donde a diario tomábamos desayuno y muchas veces almorzábamos. Mi papá observaba, atento…

Comencé a balbucear nervioso algo asi: “Eh…He estado en el retiro y me he terminado de dar cuenta de algo que tenía como una duda desde pequeño…”

Los ojos de mis papás me miraban atentos, expectantes, tal vez intuyendo en qué iba a acabar lo que intentaba expresar…

“… y… quiero ser sacerdote…”

Un movimiento sísmico silencioso e interno como un volcán de sentimientos encontrados empezaron a desencadenar unas lágrimas de fuego que no se podían ya contenter…

Para mis adentros decía: “uffff lo dije!!!...” pero a la vez me decía mi parte racional “ufff… ahora, te fregaste, espera la respuesta….”

Pero las palabras habían sido expresadas, ya no había vuelta que dar…

--- Llanto de mi madre… quién puede decir lo que uno siente cuando ve a su madre llorar.

--- Lloramos juntos un rato….

Pero había que continuar…

- ¿Cuándo… ? fue la pregunta de mi madre…

- El próximo año…

- Tan pronto?!

- Es que me siento feliz!!! Es mi camino!!! …

Y entró mi papá a hablar…

- No nos vamos a oponer hijo pero, piénsalo bien, eres muy joven… tal vez más adelante…

En mis adentros me decía ¿seré capaz de decirle a Dios “más adelante” ahora no, déjame ocuparme de los asuntos de mi familia primero?

- Lo pensaré, les dije pero siempre Dios debe ser primero…

Las lágrimas se secaron, el tenso momento pasó… y le agradecí a Dios por haber podido dar ese paso con su ayuda…

Y me dije: ahora debo profundizar en mi amistad con Él, debo conocer la Iglesia más de cerca…

Y entonces se abría un nuevo capítulo en el libro de esta vida que Dios me ha regalado. Conocer la Iglesia de cerca me hizo madurar en mi respuesta, a costa de hermosas y amargas experiencias que tocaré en la próxima edición.

CONTINUARÁ

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