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jueves, 28 de agosto de 2014

Escribe: Ronny Gamboa (Estudiante de Filosofía en la PUCP)

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Este es el lugar a donde quería llegar, después de tanto recorrido, estoy aquí. Escribiendo y ordenando mis ideas lo más rápido posible antes que se acabe la batería de la laptop, ya que aquí no hay electricidad y para cargar la batería de los aparatos hay que caminar cuarenta minutos para el norte, sin postes de luz. El único foco es el sol por la tarde y la luna por la noche. Me alojo en una casa de adobe y quincha, muy gastados, el techo está hecho de esteras y carrizos, ahí, de noche, caminan las ratas y duermen los murciélagos. La cama se torna demasiado dura, de carrizo también y paja. No es un impedimento para mí, “el hogar es pequeño, pero el corazón es grande” dijo el gran capataz Don Juan, el señor que nos aloja. La casita se encuentra sobre un cerro, aislada, es la única, bajando el cerro hay un canal de agua y más abajo, pasando chacras rodeadas de vacas, se encuentra un gran río.

Estas son algunas cosas de las tantas que puedo rescatar. Es maravilloso el tipo de vida aquí. La naturaleza lleva una gran amistad con el hombre, las medicinas se encuentran dispuestas a curarte de cualquier enfermedad, mi madre naturaleza aún no muere aquí, me siento vivo, aún corren por mis venas las esperanzas de un mundo mejor. La gente aquí es maravillosa, increíble, espectacular, me siento un microbio entre tanta gente buena, todavía no entiendo cómo puede existir gente así hasta el día de hoy. No encuentro las palabras exactas para definirlas, pero lo que fuese, son mi dios.

A las 12 del día, nosotros siempre traemos agua, cortamos leña o cualquier cosa. Depende del día, terminando, siempre subimos a la casa sudados y la señora Simona, mujer de Don Juan, nos espera con la comida lista, nos mata una gallina o un pollo y nos hace un caldo exquisito, increíble, a leña y ollas de barro. Gastón queda como un pendejo al lado de ella. Tres horas del día siempre la pasamos trabajando o ayudando. Al menos yo tengo que hacer algo. A veces me desespero al no poder encontrar algo que recompense la bondad de estos dos señores. Ellos tienen un perro que se llama “Gastelo”. Lloraré cuando me despida de él. Siempre me acompaña a la chacra, al pueblo, al baño, a todos lados. Es un pendejo. A veces le grito porque cuando caminamos por la carretera comienza a corretear a los chivos, los chanchos, etc. Ahora él está a mi costado roncando. Es increíble cuánto me adora. Basta que se me acerque alguien y este pendejo saca el tigre que lleva dentro, le comienza a ladrar hasta que sienta que no sea una amenaza para mí. Amo a este campeón.

A veces subo hacia la carretera a “arrear” las vacas (buscarlas y asustarlas para que bajen a la chacra) y me cruzo con gente que baja de otros pueblos, todos te saludan con un “buenas tardes”. Es increíble. Es ahí en donde me pongo a pensar que mi ciudad (Lima) tiene mucho que envidiar a este gran pueblo. La gente es sencilla, visten de ojotas en los pies, camisas y pantalones sucios, un “bolsico” lleno de cualquier cosa que pueda existir en una chacra y, a veces, arrastrando leña.

Hace un par de días me di cuenta que las campañas políticas no llegan por aquí y, siendo sinceros, uno se puede dar cuenta que este gran terreno no existe en el mapa del gobierno, y si existiese, se hacen los de la vista gorda. La gente es muy pobre, cada cinco minutos me atacan los mil demonios de la impotencia hija de puta que siento al no poder hacer nada. No soporto ver niños descalzos, niñas cargando agua y abuelos trabajando para poder comer. Supuestamente todos somos iguales en derecho. Tenemos derecho a una buena salud, una buena educación y a ser felices, pero justo en noches como estas me pongo a pensar: ¿tienen una buena salud? ¿Una buena educación? No, no quiero imaginar qué es lo que hacen cuando caen en cama por algún accidente o enfermedad que la naturaleza no puede curar. Estoy más que seguro que el profesor del colegio de aquí, por las noches, tiene que ir rumbo a su chacra para poder completar el mísero sueldo que solo le alcanza para poder comer y mantener viva su chacra.

Aquí la realidad es otra, o al menos de la que susurran en la ciudad. No todo es felicidad, aquí se camina debajo del maldito sol para poder tomar agua, se siembra para tener las esperanzas de poder comer y se rinde pleitesía a la lluvia para poder comer. La última pregunta que faltaba la responderé ahora: ¿son felices? Increíblemente sí, es una felicidad rara, pero mejor de la que creo. A pesar de todos estos problemas que aquejan en el pueblo, la gente es capaz de sonreír, capaz de brindarte un plato de comida si lo necesitas, como cuando quise comprar miel y no me la quisieron vender, me dijeron que me la regalarían y yo tan cabrón no quise quedarme con la plata, pero me obligaron a quedármela. Nunca olvidaré cuando me recibieron con un “venga, venga, venga cholito, la casa es acogedora”.

Con todas estas personas es que me siento orgulloso de ser peruano, es más, de tener esa misma sangre. Estoy seguro que esas manos con callos y pies chancados por la chacra valen más que esta maldita mano que escribe sobre una laptop, incapaz de poder sembrar una planta o matar un chivo. No quiero mencionar cómo es la realidad en Lima, aunque debería hacerlo para hacer una contra parte, pero muchos de los que leerán este escrito sabrán cómo es, “un sistema que nos persuade a gastar el dinero que no tenemos en cosas que no necesitamos para crear impresiones que no durarán en personas que no nos importan”.

No intento hacer que de la nada este pueblo tenga dinero, yo no le pondría una fábrica y que todos trabajen en ella para que tengan un sueldo si fuese un gran empresario. No haría eso, porque para mí, ellas son las que controlan el mundo, las que crean las injusticias y desigualdades, haciéndonos creer que nosotros necesitamos de ellas, pero no es así, ellas necesitan de nosotros. Gracias a esta gente nosotros tenemos un plato lleno de arroz con papas o verduras. Al menos le debemos mucho respeto, tanto a ellos como a su naturaleza, sus tierras. Siempre al ver tan lindo paisaje me acordaba del discurso de Alan García, ex presidente del Perú, titulado “El síndrome del perro del hortelano”, en este discurso afirmaba que hay millones de hectáreas para madera que están ociosas, otros millones de hectáreas que las comunidades y asociaciones no han cultivado ni cultivarán, hay muchos recursos sin uso, todo esto por ociosidad. Este decía que es una vergüenza que Chile exporte dos mil millones de dólares en madera sin tener una hectárea de Amazonía, “este es un caso que se encuentra en todo Perú tierras ociosas porque el dueño no tiene formación ni recursos económicos”.

Quisiera que Alan García tenga un viaje hasta aquí, estoy seguro que ni siquiera sabe que existe tan hermoso lugar, pues estas tierras, ociosas para Alan García, son el pilar de vida para esta gente, estas montañas verdes que rodean esta casita son sus dioses y aún le rinden culto para que sus tierras produzcan, para que llueva, puedan tomar agua y rieguen sus frutos. Ahora sé qué es ser campesino, es vivir con los pies en la tierra, esta gente aquí nace y también muere. Aquí están sus ancestros, sus dioses, sus sueños por cumplir y sus sueños frustrados, aquí están sus risas y sus lágrimas.

Ya estoy cansado de tanto floro político. He escuchado tantos discursos sobre avances económicos pero todo aquí sigue igual, la gente sigue cosechando para poder vivir. Esta noche me toca estar aquí, tratando de encontrar la utopía del comunismo, entre paisajes y riachuelos, ser todos iguales, que nadie sea rico ni pobre, que todos tengamos absolutamente las mismas oportunidades sin necesidad del egoísmo, sin la explotación del hombre, que el Estado por fin se preocupe por el campesino, le eche una mirada a su agricultura, a sus niños, si las cosas se cumplieran tal y como vociferan sus discursos, de seguro las manos de esta gente no estuvieran tan gastadas. Esta noche me toca estar aquí, escribiendo bajo la luna y tatuándome el alma.

lunes, 11 de agosto de 2014

Escribe: Fernando Eslava (Exalumno de Henry Pease)

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El domingo a la medianoche me entero vía Twitter del sensible fallecimiento de Henry Pease, un político-intelectual valiente luchador de la democracia. Me encontraba escribiendo un artículo sobre las elecciones municipales, pero, decidí cambiar el rumbo de mi columna y rendir un merecido homenaje a un hombre que entregó muchos años de su vida al servicio ciudadano. Su deceso constituye una invalorable pérdida para el Perú.

Henry Pease debe ser recordado como una persona íntegra y un político honesto, fiel a sus convicciones que supo trabajar con coraje hasta en las situaciones más adversas. Pease García lideró una marcha por la paz contra Sendero Luminoso, logró que el Congreso Constituyente fujimorista apruebe iniciar una investigación parlamentaria sobre la matanza de 9 estudiantes y un profesor de La Cantuta cuando una nota enviada al parlamentario izquierdista narraba los terribles sucesos y señalaba responsables. Henry Pease fue parte de la mesa directiva del Congreso en los difíciles tiempos del gobierno de transición de Valentín Paniagua luego de la caída del régimen de Alberto Fujimori.

Durante su desempeño político fue consecuente con sus ideas. Desempeñó como teniente alcalde de Lima entre los años 1984 y 1986, fue congresista de la República entre el 1992 y 2006 y presidente del Congreso para la legislatura 2003-2004. Conocido por su oposición al fujimorato, el fortalecimiento de la institucionalidad y la defensa de la democracia, Pease, fue profesor de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) desde 1971 dictando diferentes cursos durante 43 años de forma ininterrumpida. Era un clásico docente de Realidad Social Peruana en Estudios Generales Letras y Director de la Escuela de gobierno y políticas públicas de la PUCP. Sin duda dueño de una mente prodigiosa y una calidad humana intachable de la que carece la clase política actual.

HASTA SIEMPRE, PROFE PEASE

Cuando decidí postular a la PUCP en el 2012 y leí la parrilla de docentes, encontrar a Henry Pease en la lista fue como un sueño hecho realidad. Desde mi primer día en Estudios Generales Letras tenía en mente llevar Realidad Social Peruana en el segundo ciclo con ''HP'' (como firmaba sus correos). En el 2013 lo hice realidad y fui su alumno siendo testigo del amplio manejo de los temas y, con su oportuna oferta de datos históricos a la mano, entregaba un preciso análisis que enriquecía con su vasta experiencia. Fue un lujo que haya sido mi profesor, aunque a veces no compartía sus ideas, se le escuchaba bajito a pesar de usar micrófono y me sentía saturado con las 1000 páginas en dos tomos que nos mandaba a leer para controles de lectura sorpresa. Henry Pease siempre tuvo muchas cosas que enseñarnos. No solo conceptos, también investigación. Cuando no pudo acudir a clases por un problema de salud dictó la clase vía Skype. Siempre fue muy respetuoso con todas las opiniones, respondía todas las preguntas amablemente y al final de una participación que aporte al debate asentaba la cabeza con una ligera sonrisa. Eso bastaba. Una sonrisa de Pease.

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Una de sus últimas publicaciones fue ''La política en el Perú del Siglo XX'' escrita junto a Gonzalo Romero la cual leí íntegramente y se la alcancé para que me la firmara. ‘A Fernando con esperanza’ escribió el profe. Cuando acabó el curso, todos nos paramos para aplaudirlo. Alguna vez lo ayudé con su bastón, mientras que otro compañero lo asistía con su silla de ruedas eléctrica. Aprobé con 16, me sentí feliz. Luego, asistí a una ponencia que brindó sobre  partidos políticos en la sede del Jurado Nacional de Elecciones y pude realizarle una pregunta que compartí en este blog sobre el caudillismo y la participación de jóvenes en política. Ocasionalmente me lo crucé en el campus para hacer alguna consulta. La última vez que lo vi fue hace poco más de un mes. Lo saludé como siempre, con el agradecimiento y admiración por todos los saberes impartidos.

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HENRY PEASE RESPONDE AL BLOG DE TOPO

EL BLOG DE TOPO

¡Hasta siempre, maestro!

martes, 18 de marzo de 2014

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El sábado 22 de marzo desde las 9 de la mañana se llevará a cabo la Marcha por la Vida que busca celebrar la vida y rechazar la cultura del aborto en nuestro país. La concentración de la caminata será en el cruce de las avenidas Javier Prado y Brasil para concluir en el Campo de Marte. Se espera superar los 100 000 visitantes que se registró el año pasado.

El Blog de Topo  conversó con el titular del Vicariato episcopal de familia y vida de la Arquidiócesis de Lima, P. Luis Gaspar, quien además es organizador de la manifestación pacífica. En la entrevista, el sacerdote precisa el objetivo del evento y presenta su opinión en contra de las ONG’s que promueven el aborto bajo pretexto de respetar el derecho de la mujer de decidir sobre su cuerpo.

El Blog de Topo

lunes, 13 de enero de 2014

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El día a día en una ciudad tan agitada como Lima y cumplir con la rutina sin tener un minuto para un respiro terminan por convertirnos en una máquina que cumple sus funciones y actividades en piloto automático.

Esto resulta peligroso cuando descuidamos reservar un momento personal para meditar, reflexionar o simplemente disfrutar de la soledad. Estar en constante contacto con los demás en el colegio, la universidad o el trabajo y vivir en un exigente ritmo de competencia genera que dejemos de hacer las cosas que nos gusta por cumplir con el ritmo de vida que nos impone la sociedad.

Por eso, El Blog de Topo propone una sugerente lista de 10 actividades que podrás realizar para reencontrarte con tu otro yo, ese yo más íntimo y sincero que solo tú conoces. Lejos de los amigos y la presión social. La soledad no hay que verla como un pasivo, sino como un momento clave para reestructurar nuestros pensamientos y pasarla bien libremente.

1. PREPARA UN POSTRE Y COMPÁRTELO

¿A quién no le gusta adquirir una nueva habilidad? Si crees no tener talento para la cocina o no experimentarla por temor al fracaso es momento de un nuevo reto y probar suerte en la repostería. Preparar un postre siguiendo una receta, comprando los ingredientes y comenzar una nueva aventura entre harinas será entretenido. Salga rico o no comerás un producto hecho por ti y si salió delicioso puedes invitarlo a tus amigos para que se den cuenta lo bien que lo hiciste.

2. MONTAR BICICLETA

No es lo mismo que un carro o una moto. Montar bicicleta en las ciclo vías de Lima como la de la avenida Salaverry, Arequipa o San Borja Norte te ponen en contacto con la naturaleza por su formato de transitar entre los árboles. Es una gran posibilidad de escapar del caótico tráfico limeño. Además, es bueno para salud y te ayuda a despejar la mente. Llegar a la meta trazada y parar un rato por un refresco o sándwich al terminar inundará una profunda satisfacción en ti.

3. SALIR A PASEAR

Caminar y pensar es una gran combinación. Hay lugares con vistas preciosas para crear nuevos proyectos, revisar tus sueños, suspirar por un amor o meditar alguna decisión. Puedes caminar por la Costa Verde, el Olivar o el Circuito Mágico del Agua. Otra alternativa es descubrir nuevos lugares en la ciudad. El espíritu aventurero nunca falla si eres amante de lo nuevo, tomar fotografías o buscar un nuevo ‘hueco’ para comer o entretenerte en otra oportunidad.

4. LEER UN LIBRO

Leer nos hace libres y despierta nuestra imaginación. Sumergirnos en las páginas de un texto es enrumbarnos en una travesía fantástica donde solo tiene límites en nuestro pensamiento. Déjate atrapar por una historia, novela o investigación así tendrás nuevos puntos de vista al ver las cosas.

5. VISITAR UN MUSEO O GALERÍA DE ARTE

El contraste entre la realidad y la fantasía, el momento donde las ideas vuelan y nos reencontramos con nuestra historia enriquecen nuestra memoria. Por eso, visitar un museo o contemplar una galería de arte recambian el oxígeno del cerebro con nuevos conocimientos.

6. IR DE SHOPPING

Una tarde de compras es una terapia para desestresarte que no debe ser tabú exclusivo para las mujeres. Buscar la ropa o zapatillas que necesitas, probarte nuevas prendas y ajustar tu nuevo look a tus gustos o tendencias harán de una simple visita al centro comercial en una oportunidad para reinventarte y renovar tu imagen.

7. ESCUCHAR MÚSICA

Dime que música escuchas y te diré quien eres. Colocar el CD de tu cantante favorito y solamente estar atento a la melodía no tiene precio. La letra de algunas canciones especiales guardan recuerdos y significados diferentes para cada persona. Es por eso que para un mejor resultado evita hacer otra actividad mientras tienes en los parlantes la música de tu agrado. Si puedes, canta y baila.

8. IR AL CLUB

Cuando ir a la playa no es factible, ir al club es una gran alternativa de diversión. Puedes hacer ejercicio en el gimnasio, conocer gente nueva o refrescarte en la piscina. Cambiar el repetitivo ambiente de la casa por el club te dará otro ánimo.

9. REVIVIR RECUERDOS

Para entender quien eres hoy siempre es bueno revivir ciertos momentos importantes de nuestra vida y no olvidarnos quien fuimos en el pasado. Esos recuerdos están plasmados en las fotos del viejo álbum de la casa. Al ver las fotos no hay que fijarnos en cuanto envejecimos sino cuantas situaciones agradables nos regaló la vida y cuantas más estarán por pasar. Además puedes aprovechar para leer esas cartas de amor, amistad o de familiares que has recibido a lo largo de los años.

10. TOMAR UN RETIRO

Quizá les tome por sorpresa esta sugerencia y la asocien rápidamente con la confirmación o una seguidilla de rezos. No es una idea santurrona, más bien es una gran posibilidad de reflexionar sobre nuestras acciones, cómo manejamos la vida y cómo tratamos a nuestros familiares y amigos. Puedes consultar en parroquias o grupos religiosos que brindan este servicio. Ir solo te ayudará a encontrar un clima de meditación ideal.

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lunes, 21 de octubre de 2013

Por: Ángel Reyes / El Llanto del Ciego

(Alumno de la Pontificia Universidad Católica del Perú)

Parte 1 de 2

Es importante aclararles a los que se rinden fácilmente ante las adversidades que nada es imposible. Si un hombre no se siente satisfecho con lo que es, debe buscar las respuestas ante su insatisfacción en sí mismo, principalmente en su sistema nervioso. Es raro que este sistema no trabaje de manera adecuada desde el nacimiento, estas son desafortunadas excepciones. Si no trabaja bien es porque el individuo no ha sido bien formado desde su casa, adquiriendo malos hábitos que a la larga son perjudiciales.

Es vital para un individuo el correcto funcionamiento de su cerebro, que procesa la información recibida diariamente. Pero una mala alimentación y cortas jornadas de sueño son los obstáculos que evitan su mejor desempeño. Si el cerebro no funciona correctamente es conveniente afirmar que el rendimiento en actividades de máxima exigencia no va a ser el mejor.

Algunos cuerpos reaccionan inmediatamente en los momentos de cuidado a través de los nervios, mientras que otros no se sienten presionados ante situaciones adversas en gran medida. Esta es la gran diferencia que aventaja a los individuos que ya tienen buenos hábitos consolidados en beneficio de su cuerpo debido a que es importante no sentir gran presión y sentirse relajado para poder vencer convivir con los nervios, que son traicioneros en los momentos menos esperados.

Hay dos extremos reflejados en el caso explicado. Hay varias personas que priorizan una buena alimentación, van al gimnasio y duermen por lo menos ocho horas por jornada. Estos hábitos en su rutina mantienen relajadas a estas personas, por lo que un ataque de nervios en situaciones adversas es poco probable en ellas. Si vamos hacia el otro extremo, encontramos individuos que ingieren chatarra casi a diario, no hacen deporte y se acuestan a altas horas de la madrugada. La vida desorganizada y poco saludable que llevan los pone en una situación de máximo estrés, que implica un control pobre de los nervios en situaciones de apuro, más frecuentes en ellos.

El segundo caso es el más tratado desde varias ramas de la ciencia por la necesidad de mejorar la calidad de vida de los individuos que se encuentran en esta deplorable situación. Mi objetivo es que los escépticos estén convencidos de que un cambio radical, de extremo a extremo, en poco tiempo y con mucha dedicación, no es imposible. Por eso quiero fabular el caso de un simpático personaje que encaja perfectamente en el problema planteado con el objetivo de introducirme en los subconscientes de los individuos con poco poder organizativo.

Este es Alonso Betancourt, un bogotano adinerado que cumplía con las características expuestas en el segundo caso y que buscaba soluciones de manera desesperada, hasta que finalmente encontró la manera de sobreponerse a los problemas que debía enfrentar. Es importante saber qué objetivo perseguía Alonso y cuáles eran sus limitaciones mentales para conseguirlo.

Alonso tenía 17 años en aquellos tiempos, estaba muy cerca a cumplir 18. Pero aún mantenía la inmadurez de un infante engreído, pues no tomaba los momentos difíciles con seriedad, y mucho menos los fáciles. Estaba cursando su primer ciclo de Economía en la Universidad de los Andes y fue mucho más exigido que en el colegio, en el que los profesores no se atrevían a jalar a muchos alumnos por el miedo a las represalias que podrían tomar los alumnos de la elite bogotana.

En la universidad cambió el panorama para Alonso, ya que tuvo en su primer ciclo a profesores de amplia trayectoria y prestigio en sus respectivos campos de investigación, y a estos no les temblaría la mano si tenían que desaprobar a un alumno. Después de todo, la universidad respaldaba y sigue respaldando esta política para evitar que cualquier alumno poco capaz egrese de sus instalaciones y manche el prestigio que ya tenían ganado en el país.

Alonso no quería pertenecer a este grupo de alumnos poco capaces y quería cambiar y hacerse de un nombre entre los alumnos más exitosos de su facultad, pero no sería fácil. Se encontraba a mitad de su segundo ciclo, en plena semana de parciales y ya no resistía más la idea de encontrarse en los últimos puestos de la nómina de alumnos. Era difícil para él revertir la situación, pues se había acostumbrado a descansar más que a trabajar, a que su empleada haga las cosas por él y haga cositas con él, a despertar tarde y llegar retrasado a la universidad, a devorar a Cajitas Felices cuando no le gustaba lo que cocinaban en su casa.

Después de dar su último examen, Alonso sintió que había sido una mala semana y que no iba a lograr la meta de borrar las malas memorias de su primer ciclo. Estuvo pensando en una solución inmediata antes de dormir (3:30 am) y decidió que se levantaría lo más temprano posible para bañarse y tender su cama. Después de estar limpio y organizado quería continuar el cambio tomando un saludable desayuno en compañía de sus padres para tener el resto del día en orden para estudiar.

¿Hubo cambios? Alonso despertó un domingo a las 6:00 am, revisó su celular y pensó en dormir unos minutitos más. Pasaron muchos minutitos y ya eran las 12:30 pm. Alonso estaba furiosísimo, pues no podía perdonarse que estuviera comenzando otro día con el pie izquierdo. Estaba cansado y tenía frío, así que decidió que no se iba a bañar, lo haría más tarde. Tampoco arregló su cama porque consideró que al levantarse tarde no pasaría mucho tiempo hasta tener que acostarse de nuevo. Por el momento no se notaron los cambios propuestos del decidido Alonso de la madrugada anterior.

Alonso salió de su cuarto y vio en la puerta una nota de sus padres escribiéndole: “Hijito querido, salimos a pasear. Quisimos avisarte, pero te vimos tan acurrucadito que nos dio pena levantarte. P.D. Dejamos una rica fuente de verduras frescas esperando por ti en la mesa.” El aniñado joven no pudo soportar esta situación: sacó las verduras y se las regaló al vecino vegetariano del costado. Luego fue a McDonald’s y pidió cinco Hamburguesas con queso. Por lo menos había realizado una buena acción por su vecino y se sentía satisfecho con la basura que había comido.

Cuando estaba saliendo de McDonald’s pensó: “Que idiota soy, nada ha cambiado, al menos estudiaré para salvar el día”. Solo fue un pensamiento, un pensamiento diluido cuando vio a dos de sus amigos con una chica de proporciones esculturales. Olvidó todo. Se fueron los cuatro a fumar al parque que se encontraba detrás de McDonald’s, después la suculenta amiga llamó a su hermana gemela para mantener relaciones sexuales con los tres amigos.

Alonso ya había llegado muy lejos, no solo no cumplió el objetivo. Esta vez pasó los límites de su irresponsabilidad, no obstante pasó la tarde que cualquier adolescente sueña con pasar. Aunque por dentro sabía que no tenía un futuro prometedor si seguía así y se había quedado sin ideas. ¿Se rendirá?

domingo, 13 de octubre de 2013

La situación actual del mundo se torna cada vez más agitada, exigente y competitiva donde cada uno esta sumergido en una carrera que debe ganar. Se impone la ley del mas fuerte, se intenta sacar provecho de todo y no importa perjudicar o hacer sentir mal al otro.

La falta de solidaridad para con el prójimo es un problema del que la sociedad peruana no es ajena. Nos hemos vuelto indiferentes, descorteces con el otro para hacer valer nuestro característico criollismo en el que el pendejo sale siempre victorioso.

Sin embargo, surgen las preguntas ¿Cómo vamos a construir un mejor país cuando nos cuesta hacer un favor a nuestro compatriota? ¿Cómo vamos a hablar de respeto entre los peruanos cuando nos hacemos los dormidos para no ceder el asiento a los adultos mayores? ¿Cómo podemos decir que somos buenos padres, hermanos o hijos cuando ni siquiera sabemos decir ‘te quiero’?

El Blog de Topo te ofrece una sugerente lista con 10 acciones en la que podrás hacer sentir bien a otras personas, pero también a ti mismo y algunas de estas te ayudarán a sentirte comprometido con los demás. La clave está en hacer especial pequeños detalles que nos permitirán cambiar el mundo y al final, terminar el día con una sonrisa que simbolice la satisfacción de haber obrado bien.

1. HACER VOLUNTARIADO

Hacer una labor social es una acción que renueva el alma y te permite abrir tu mente porque ves personas que viven realidades completamente distintas a la tuya. De esta manera aprendes a valorar las cosas materiales que posees, tu familia y tu salud. Al hacer voluntariado debes ir con toda tu disposición y atender a personas que necesitan de tu apoyo.

2. SALUDAR A LAS PERSONAS DE SERVICIO

A veces ignoramos a las personas que trabajan para nosotros y que nos atienden; sin embargo, se merecen ser tomados en cuenta como si fueran parte de la familia y estoy seguro que saludarlos, agradecerles o ofrecerles una sonrisa no es un deber sino un hábito de respeto que debemos practicar con ellos. Hazlos sentir parte de tu vida y verás que te sentirás mejor.

3.  AYUDAR A UN ANCIANO A CRUZAR LA PISTA

La senectud es una edad complicada donde se pierden diferentes destrezas físicas. Es un gesto de amabilidad ayudar a un anciano a cruzar la acera y será la opción de demostrar que la juventud sí es servicial.

4. CEDER EL ASIENTO

Si bien es una ordenanza municipal debemos hacerlo como un noble gesto. Cuando seamos mayores también sentiremos un alivio cuando nos cedan el asiento.

5. CEDER EL PASO

La revolución de los buenos hábitos está en las pequeñas cosas y el ceder el paso a otro vehículo o a los peatones es, sin duda, un gesto que cambia el estado de ánimo de la persona beneficiada puesto que con el caótico tránsito que azota a Lima dar la preferencia a otro sería una sorpresa

6. INVITAR A LOS AMIGOS

Reunir a los amigos y pagarles el almuerzo o las bebidas dice mucho de cuanto los quieres. Esta acción renovará los lazos de amistad con tus patas y será una forma de agradecerles por los buenos y malos momentos que han pasado juntos.

7. ‘JALAR’ A ALGUIEN

Estás saliendo de una reunión con tus amigos y vas a sacar el carro o pasar por el paradero y ves a un familiar esperando el bus. Puedes ofrecerles un ‘aventón’ para ahorrarles tiempo y de paso conversar con ellos. Sin duda hará ameno para ambos el tiempo que dure estar en el carro.

8. DAR LIMOSNA

Es imposible predecir el momento en el que las desgracias lleguen a nuestra vida. Por eso no debemos ser indiferentes ante las personas que pasan hambre y frío. Una moneda no nos hará pobres ni a ellos ricos pero sí les servirá como ayuda, motivación y alivio en sus momentos de dolor. Donar una moneda a un niño pobre o colaborar con colectas públicas como la Liga contra el Cáncer, Sida, Cáritas, Teletón u otras permitirán que personas que sufren tengan un ligero respiro.

9. UNA PALABRA HERMOSA

Qué importante es para un ser querido decirle ‘’gracias’’, ´´te quiero´´ o reconocer en público las cosas buenas que han hecho por nosotros. Más que devolver el favor o regalar un chocolate la expresión de agradecimiento y afecto los hará sentir especiales.

10. CONTRIBUÍR AD HONOREM CON UN GRUPO

Trabajar por un ideal defendiendo tus convicciones ad honorem es lo más puro que una persona comprometida con el desarrollo de la sociedad pueda hacer. Dejemos de hacer las cosas por dinero y participemos en los grupos de la parroquia, en movimientos sociales, partidos políticos o vecinales y seamos parte de la construcción de un mundo mejor. Evitemos quejarnos de las personas que actúan mal e invertamos nuestro tiempo en buenas causas.

domingo, 5 de febrero de 2012

Lea la Primera y segunda parte de la interesante historia del Padre Miguel.

Escribe: P. Miguel Ángel V. - Director Casa de Nazareth

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Hiroshima y Nagasaki

Bien, retomando la tercera parte.

Efectivamente, la experiencia de mi primer retiro vino acompañada de la decisión más grande y radical de toda mi vida: decirle que Sí a mi felicidad, a pesar de resistirme a ella porque el apetitoso mundo se presentaba muy seductor y la idea de “ser distinto” no me agradaba.


¿Quién puede contar o relatar lo que uno experimenta cuando le dice que SI a Dios…? Imposible, pero creo que esta experiencia se resume en una palabra: PAZ. Y junto con ello, la ALEGRÍA, un gozo desbordante y comunicativo al tener la certeza de que Dios te llama a algo GRANDE…


Pero esta “historia de la vida real” tenía que tener sus aderezos. Lo que vino a continuación fue, por así decirlo, dramático. Tenía que decírselo a mis padres y eso no iba a ser fácil. Ellos pensaban que la experiencia del retiro iba a ser una vivencia espiritual que me impulsaría a ser una mejor persona y punto.

Y la vedad era que yo nunca les había comentado mi inquietud. Como todos los papás, ellos pensaban que yo iba a hacer lo que “tocaba hacer” ahora: estudiar luego trabajar, ser “exitoso” pero… CURA???!!! - eso jamás se les habría pasado por la cabeza pensaba yo …


Terminó el retiro y al llegar al colegio me di con la sorpresa que mis padres nos esperaban, a mi hermano, a mis compañeros y a mí en la capilla del colegio. Corazón a mil, ritmo acelerado, nerviosismo, tensión, sentimientos encontrados … Señor nuestro ayúdame!!! rogué… y en el colmo de todo, se hizo una liturgia de la palabra, una oración por los frutos del retiro ¡y me pidieron que yo lea la lectura….! En fin….


Recuerdo la cara de piedra que tenía al retornar a mi casa. Mis papás estaban felices por el retiro – claro, aún no les había dicho nada – y llegamos a casa… Y subí al segundo piso, y me mojé la cara, y me eche ánimos, y baje las escaleras, y volví a subir las escaleras al segundo piso, y volví a echarme ánimos y me dije: AHORA!....
Descendí a la cocina y viví uno de los capítulos más intensos en mi vida…

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Continuará…

Vea al P. Miguel Ángel en RPP TV

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sábado, 31 de diciembre de 2011

A veces nos quejamos por qué tantos accidentes de tránsito, porque existe tanta corrupción, porque las calles son tan sucias, porque las paredes paran pintadas, los buses son tan viejos, entre otros.
Si bien es cierto las autoridades tienen la obligación de solucionar estos problemas, nosotros somos los principales culpables de una triste realidad que nos aqueja. El limeño quiere hacerse ‘el pendejo’ y burlar normas de urbanidad y de limpieza que son vitales para una Lima armónica.
A muchos le importan tres carajos el uso del cinturón de seguridad, pagan el pasaje que les da la gana, choferes convierten sus autos en colectivos informales, arrojamos papeles y desperdicios al suelo, nos pasamos la luz roja, coimeamos a un policía, los microbuseros dejan subir pasajeros en paraderos prohibidos, manejan en estado de ebriedad, pintamos las casas con aerosoles, etc.
Existe una cultura pendenciera que hace que la ciudad no avanza. ¿Qué pasaría si cambiáramos? Imagine una Lima con personas que respetan los estacionamientos de discapacitados, que los conductores no excedan el límite de velocidad, que utilicemos los puentes y no arriesguemos la vida cruzando trepando rejas….
Parece un sueño imposible, porque criticamos a un político recibiendo dinero como coima, si tú le pagas 20 soles a un policía de tránsito para que no te multe por tocar la bocina cuando no debes. Seamos conscientes moralmente y construyamos juntos una mejor ciudad respetando las reglas para tener una mejor calidad de vida.
El cambio está en nuestras manos. Recuerda la honestidad marca la diferencia

martes, 17 de mayo de 2011

Delincuentes asaltaron a generosa ONG ‘Bolaroja’ que se encarga de llevar alegría a los miles de enfermos de nuestro país, realizar talleres y obras caritativas sin fines de lucro. La directora es la claun Wendy Ramos quien comunicó que los malhechores sustrajeron 30 mil soles de un evento benéfico que iban a ser destinados para un proyecto en Iquitos.

Los asaltantes también robaron computadoras con información importante para Bola Roja.

Es realmente repudiable este hecho, tan injusto con personas de bien que sin embargo no se desmotivan, por el contario siguen con ganas de ayudar a más personas. Hoy fueron al hospital y el jueves irán al Larco Herrera y el sábado al Loayza para dar felicidad a personas que lo necesitan.

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La indignante noticia ha abierto los corazones de muchas nobles personas que se han apersonado a la sede de Bolaroja o por Twitter para dar muestras de cariño, palabras de aliento y donaciones.

Wendy Ramos, cuenta a través de la red social de 140 caracteres que ha recibido la llamada de una empresa de seguridad para protegerlos por un año y el apoyo de un carpintero para arreglar la puerta forzada por los maleantes repudiables.

La policía está investigando para hallar el paradero de los responsables que según trascendió son del barrio de Nocheto, El Agustino

Ramos contó además que el serenazgo de Chorrillos llegó para decir que no tenían personal para vigilar, a lo que ella dijo que  si querían podíamos contratarlos para que cuiden.

APOYA A LA ASOCIACIÓN

Presenta tu donativo Cta.  Banco de Crédito 194-1794757-0-56

producción@bolaroja.net

O llamando al teléfono.(0511) 251-8407 / 467-2229 // Malecón Grau 207, Chorrillos, LIMA-PERU

TRABAJO DE UN DOCTOR BOLA ROJA

Cada semana los pacientes del Hospital del Niño y el Hospital Loayza ven llegar a sus cuartos a unos doctores muy especiales cargados de juguetes, instrumentos musicales, burbujas y globos. El tratamiento con ellos consiste en juegos, cuentos increíbles y sonrisas. Y parece que funciona, porque de pronto el dolor ha disminuido, la inyección que la enfermera aprovechó en poner no dolió, la comida supo mejor, el corazón late más fuerte, el día pasó rapidísimo.

Al crear climas más humanos, los doctores bolaroja combaten la depresión de los pacientes hospitalizados, aumentan su autoestima y disminuyen su angustia, atenúan el estrés de los familiares, e influyen positivamente en el personal de salud. Por todo esto, los Doctores Bolaroja se han ganado un lugar importante dentro del sistema de salud peruano. Su trabajo ha sido reconocido por instituciones como la Organización Panamericana de la Salud y han sido invitados a dictar conferencias en diversas universidades y foros nacionales e internacionales, así como a realizar visitas a otros hospitales y clínicas.

Más información en http://www.bolaroja.net/

domingo, 8 de mayo de 2011

Cuenta una antigua leyenda que un niño que estaba por nacer le dijo a Dios: ‘’Me dicen que me vas a enviar mañana a la tierra, pero, ¿cómo vivir tan pequeño e indefenso como soy?’’. El Señor le respondió: ‘’Entre muchos ángeles, escogí uno para ti que te esté esperando. Él te cuidará’’

Pero, dime, ‘’Aquí en el cielo no hago más que cantar y sonreír, eso basta para ser feliz’’. ‘’Tu ángel te cantará’’. Te sonreirá todos los días y tú sentirás su amor y será feliz’’.

‘’¿Y cómo entender que la gente me hable, si no conozco el extraño idioma que hablan los hombres?’’. ‘’Tu ángel te dirá las palabras más dulces y más tiernas que puedas escuchar; y con mucha paciencia y cariño te enseñará a hablar’’.

‘’¿Y qué haré cuando quiera hablar contigo?. ‘’Tu ángel te juntará las manitos y te enseñará a orar’’. ‘’He oído que en la tierra hay hombres malos. ¿Quién me defenderá?’’. ‘’Tu ángel te defenderá aún a costa de su propia vida’’. ‘’Pero, estaré siempre triste porque no te veré más, Señor’’. ‘’Tu ángel te hablará de mí y te enseñará el camino para que regreses a mi presencia, aunque yo siempre estaré a tu lado’’.

En ese instante, una gran paz reinaba en el cielo, pero ya se oían voces más terrestres. Y el niño presuroso repetía suavemente, ‘’Dios mío, si ya me voy, dime su nombre. ¿Cómo se llama mi ángel?. Y el Señor le respondió, ‘’Su nombre no importa, Tú le dirás ‘mamá’’’.

La madre es ese ángel que le dijo si a tu vida, que te recibe con los brazos abiertos y te ayuda a levantarte cuando te caes y comparte tus alegrías cuando estas feliz.

Ser mamá es la expresión de amor más grande y es por eso que quiero desearles un Feliz Día de la Madre en nombre de todo el equipo de El Blog de Topo, los mejores deseos y bendiciones.

Un saludo especial a mi mamá, Patricia, por ser tan cariñosa, comprensiva, tolerante, abnegada, solidaria y dulce.

¡FELIZ DÍA DE LA MADRE!

 

viernes, 22 de abril de 2011

El sacerdote diocesano Miguel Ángel Vassallo conversó sobre las vocaciones y nos explicó los significados de las celebraciones litúrgicas en la Semana Santa.

El encargado del centro de promoción vocacional de la Arquidiócesis de Lima se presentó en el Canal del Congreso para dialogar también sobre  sus experiencias personales en el sacerdocio.

Fragmento de la entrevista

El Blog de Topo–Fuente: El Canal del congreso

Especial de Semana Santa

Escribe: Manuel Tantaleán para El Blog de Topo

Muchas veces se ha dicho, en sentido metafórico, que la enfermedad (sobretodo el cáncer) es un “Vía Crucis”.

En estos meses he tenido que visitar con frecuencia el Hospital de Enfermedades Neoplásicas de Lima; y mientras esperaba que atiendan a un miembro de mi familia, caminaba por sus pasillos y veía el “Vía Crucis”, el camino de la Cruz de tantos hermanos enfermos de cáncer. Mientras los veía recordaba el “Vía Crucis” de Jesús y meditaba en las estaciones al contemplar a nuestros hermanos mientras esperaban ser atendidos, meditaciones que comparto con ustedes a través del “Blog del Topo”, esperando que les ayude a orar en este Viernes Santo.

PRIMERA ESTACIÓN: JESUS CONDENADO A MUERTE

Cuando se informa a un paciente que tiene cáncer, el primer pensamiento que surge en el corazón de una persona es la proximidad de la muerte. Tener cáncer es estar condenado a muerte, una muerte dolorosa y cruel.

Escuché decir al diácono Roberto Torres que el hombre, desde que nace, está condenado a muerte. Y, a pesar de que es lo único que sabemos con toda certeza que nos va a pasar, tratamos de evitarlo o retrasar su legada.

Jesús es condenado a una muerte dolorosa y cruel. Muchos enfermos, condenados a una enfermedad dolorosa y cruel, elevan a Dios una plegaria “Aparte de mi este cáliz”. Pero si es un hombre de fe, que sabe que Dios dispone de todo para el bien de sus hijos también podrá decir “no se haga mi voluntad sino la tuya”.

SEGUNDA ESTACIÓN: JESUS RECIBE LA CRUZ

Una vez aceptada la situación el enfermo carga con la Cruz. No puede escaparse de ella. Solo queda llevarla y seguir hasta el final. La enfermedad será la Cruz que lo llevará al encuentro con Dios.

Cargar con la Cruz no es fácil: los valientes y los cobardes le temen. No es un peso que se lleve con agrado. Una enfermedad no es cruz que nos atraiga, más bien nos aterra, nos desmoraliza. Pero quien quiere seguir a Jesús, al Maestro, ha de cargar con su Cruz y seguir tras sus pasos, aunque el miedo y el dolor le hagan flaquear por momentos.

TERCERA ESTACIÓN: JESUS CAE POR PRIMERA VEZ

Quizás la primera caída que experimente un enfermo de cáncer es la caída de su fe: “¿Dios mío, por qué?”, “Eso no me puede pasar a mi”, “¿Qué pecado estoy pagando?”. Y junto con él todos los que lo conocen sienten lo mismo: “¿Por qué a él, si es bueno?”, “¿Por qué Dios permite eso a los buenos, ya los malos no les pasa nada?”. La fe en Dios, que es un Padre que nos ama, tambalea, se cuestiona…

A veces no pensamos que Jesús era el hombre que pasó por mundo haciendo el bien, que era mas bueno que nadie, que no hizo mal a nadie. ¡Qué es Dios! Y sin embargo, el que no cometió pecado ni hizo mal a nadie tuvo sufrir la muerte en la cruz y en su camino, aunque no lo dicen los Evangelios, es probable que haya caído bajo el peso de la Cruz.

Por eso, cuando caigas, no tengas miedo, Jesús conoce tu debilidad, tus dudas, tus miedos… Y ante tu caída te levantará.

CUARTA ESTACIÓN: JESUS ENCUENTRA A SU MADRE

La enfermedad es la Calle de la Amargura. Y en esa Calle encontramos a muchas madres saliendo al encuentro de sus hijos que avanzan llevando su Cruz.

La Cruz del Hijo es la Cruz de la Madre. La mujer que da la vida no puede evitar que la muerte se lleve al fruto de sus entrañas. Hace lo que puede para evitarlo, o al menos para que la Cruz sea menos pesada, menos dolorosa. A veces ni siquiera sabe que hacer. Pero su presencia, su compañía en esas circunstancias es un gran alivio para el hijo que se siente acompañado.

María: acompaña a tus hijos en su Vía Crucis. Consuela a aquellos que se sienten solos, a tantos enfermos que con lágrimas de niño reclaman el cariño de su madre.

Santa María, Madre de Dios,

Ruega por nosotros pecadores,

Ahora y en la hora de nuestra muerte.

QUINTA ESTACIÓN: SIMON CIRINEO AYUDA A JESUS A LLEVAR LA CRUZ

Cuando uno camina por el Hospital de Neoplásicas puede ver a tantos “Cirineos” que ayudan a los enfermos a llevar la Cruz: voluntarias que recorren los pasadizos, orientando a los pacientes, señoras que ensañan a los pacientes a hacer manualidades, personas que van llevando alegría a los enfermos…

Son Cirineos que no pueden evitar que un enfermo lleve su Cruz, pero si pueden hacer que sae menos pesada, más llevadera; con sus muestras de solidaridad pueden hacer que un enfermo olvide por un momento su dolor, o pueda incluso sonreír.

Dios bendiga a los Cirineos que ayudan con la Cruz ajena: no creo que sea fácil distraer a un paciente de hospital, ni lograr que se olvide siquiera un momento de su Cruz. Quizás muchas veces sentirán el rechazo… Pero Jesús, el que llevó la Cruz primero, sabrá recompensar tanta generosidad.

SEXTA ESTACIÓN: LA VERONICA ENJUGA EL ROSTRO DE JESUS

Una de las labores más difíciles es la atención de los enfermos. Médicos, enfermeros, técnicos, personal de limpieza del hospital.

Como Jesús, el paciente de cáncer está destrozado por la enfermedad; muchas veces los vemos “sin aspecto humano”, “como hombre de dolores”. Incluso nos puede causar repugnancia al verlos.

La Verónica limpia el rostro ensangrentado de Jesús, los enfermeros atienden a los pacientes que, como Jesús, van camino de su propio Calvario. ¿Han visto como el personal de un hospital tiene que hacer el papel de la Verónica al atender a los pacientes en sus momentos más críticos? ¿Han visto a los enfermeros aseando o dando de comer a un paciente que está en su momento más crítico y que incluso puede reaccionar mal?

Quizás dirás “ese es su trabajo”, “ya han perdido la sensibilidad”. Pero si ese servicio, por mas trabajo que sea, o mas “costumbre” que tenga, se hace con amor, imprimirá en el corazón del profesional de la salud el rostro de Cristo. “Lo que hiciste con uno de mis hermanos más pequeños, conmigo lo hiciste”.

SEPTIMA ESTACIÓN: JESUS CAE POR SEGUNDA VEZ

La enfermedad del cáncer está llena de momentos críticos: el paciente, que va llevando la Cruz de su enfermedad, cae bajo el peso de la misma: “se ha puesto mal… urgente hay que llevarlo de emergencia al hospital que se nos muere…” Parece que el fin está muy cerca y el susto y la desesperación nos embargan. Pero, la muerte no ha llegado: los médicos le salvan la vida, lo estabilizan, lo medican y… vuelve a casa, el susto ya pasó.

¡Qué cerca estuvo de la muerte! ¡Qué miedo el que embarga al enfermo y a su familia! Pero se levantó de la caída y continúa su camino al Calvario.

No nos dice el Evangelio cuantas veces cayó Jesús bajo el peso de la Cruz. Tampoco sabemos cuantas veces caerá el enfermo bajo el peso de su Cruz. Pero sabemos que, como Jesús, debe continuar su camino, quizás con mayor resignación o con más miedo que antes. Pero en nuestras manos está que está cruz sea la Cruz de Cristo, que lleva a la muerte y a la Resurrección.

OCTAVA ESTACIÓN: JESÚS CONSUELA A LAS MUJERES DE JERUSALÉN

“No lloren por mi”, “tranquilos, esto pasará”.

¿Han oído a un enfermo atormentado por el dolor consolar a sus familiares y amigos? ¿Han visto a un enfermo fortalecer la fe de quienes lo visitan, al punto de que la familia salga reconfortada en medio del dolor?

Es impresionante ver a un enfermo llevar la Cruz en paz y, a veces, con alegría. Una paz y alegría que no vienen de la resignación del derrotado, del que dice “que se va a hacer”; sino del que está lleno de Dios y sabe ser valiente aun en medio de la cobardía.

Un enfermo que consuela a quienes sufren por él, es la imagen de Jesús que consuela a las mujeres de Jerusalén. Es también la imagen de la fe y esperanza, del hombre que cree que Dios no le abandona y que, aunque a veces se quede callado, sabe que la enfermedad y la muerte no son la “última palabra de Dios”.

NOVENA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR TERCERA VEZ

La última caída es el preludio de la muerte. El enfermo que, poco a poco ha ido cediendo al peso de la Cruz llega a la última caída, al último momento.

“Ya no hay nada que hacer, solo queda esperar”. Es el aviso de que el fin está cerca, de que todo esfuerzo de la ciencia ya es inútil. Y, cuando la ciencia llega a su límite, entonces solo queda ponerse en las manos de Dios.

“Lo que Dios quiera, hasta cuando Dios quiera”, decía un sacerdote de la Compañía de Jesús muy poco antes de su muerte a causa de un cáncer.

¡Padre, me pongo en tus manos!

¡Padre, hágase tu voluntad!

DÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS

Una persona desnuda es, en cierto sentido, una persona indefensa, una persona que está expuesta a todo tipo de observaciones, comentarios, humillaciones. La desnudez nos impide escondernos al amparo de las apariencias: ropa, vestidos, belleza, dignidades, puestos sociales…

Un enfermo en fase terminal ha quedado desnudo: ya no tiene buenos vestidos que lo hagan presentarse impresionante ante los demás, sus dignidades y puestos se han perdido en el camino y de nada le sirven. Incluso su belleza o su fuerza y apariencia física ya no existen, todo a ha sido destrozado por el peso de la Cruz. Ha perdido todo su ropaje, ha quedado desnudo, indefenso, humillado… Y expuesto al comentario de los demás “pero si este era fuerte”, “si era tan bella”, “ni su dinero, ni sus dignidades lo han podido salvar de la enfermedad”…

Ante esa desnudez humillante, dolorosa, solo nos queda ser humildes ante Dios. Reconocer nuestra humanidad pecadora, que sin él nada somos; que nada nos llevamos a la muerte. Y reconocer que, la única dignidad, la única ropa, la única fuerza y belleza que nadie, ni siquiera la enfermedad, nos podrá quitar, es la de ser Hijos de Dios por el Bautismo.

UNDÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ

Ha llegado la hora de la agonía, la última parte de este camino de la Cruz: el enfermo agoniza y lucha por aferrarse a la vida, sabe que ha llegado el momento que le esperaba desde hace tiempo.

Es la hora de la verdad: la hora de perdonar y pedir perdón, de despedirse de quienes le rodean, la hora de la soledad, la hora en que se reclaman a los seres queridos, la hora del tormento del hambre y la sed, la hora de reconocer que ya concluye el camino, la hora de ponerse en las manos de Dios para dejar este mundo…

Jesús sabe lo que es el dolor y el sufrimiento de la Cruz. En ella llevó el pecado y el dolor de toda la humanidad. También el dolor de enfermo que agoniza. En su Cruz Jesús sintió lo que siente el hombre que agoniza. En su Cruz Jesús se hace solidario con todos.

Jesús murió por todos. Y si nosotros morimos con Cristo, viviremos con Él.

DUODÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS MUERE EN LA CRUZ

La Iglesia, ante la muerte de Jesús, se arrodilla y calla. Ante la muerte del hombre solo nos queda el silencio reverente.

Ante la muerte hagamos silencio, porque ha llegado la hora en que el enfermo contempla cara a Dios.

DÉCIMO TERCERA ESTACIÓN: JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ Y ENTREGADO EN LOS BRAZOS DE SU MADRE

Después de la muerte del enfermo hay poco tiempo para llorar: documentos, pagos, avisos a la familia, dinero, búsqueda de funerarias, trámites... No hay tiempo para sentimentalismos. Hay que actuar rápido porque hay que preparar el funeral.

Con Jesús pasó algo parecido: muere en la tarde del Viernes santo y hay que enterrarlo a toda prisa, porque al ponerse el sol comienza el Sábado y no hay tiempo para sentimentalismos.

Aunque esté sin vida, respetamos el cuerpo del enfermo ya difunto, lo vestimos para que esté presentable a la familia que quiera despedirse de él.

El funeral es una experiencia dolorosa. Jesús no tenía tumba: se la prestaron. Necesitamos, como María y los amigos de Jesús, la solidaridad de nuestros familiares y amigos, la presencia de tanta gente que nos diga que no estamos solos en un momento tan difícil.

Y en esa solidaridad Dios se hace presente.

DÉCIMO CUARTA ESTACIÓN: JESÚS ES SEPULTADO

El último momento es la sepultura, el último adiós. Ha llegado el momento de la separación. Se deja que el cuerpo de nuestro hermano, ya descanse en paz.

Recuerdo mucho una lápida que vi en una tumba en el cementerio del Callao, en ella estaba escrito: “Aquí, espera el Día del Señor, la señora…” (no recuerdo el nombre).

Quizás nos haga falta recordar que la sepultura es dejar el cuerpo de nuestro hermano en la espera del “Día del Señor”, del día en que Cristo nos haga salir de nuestros sepulcros para la vida que va a durar para siempre.

EPILOGO: RESURRECCION

Nuestro hermano que estuvo enfermo y ya está en la presencia de Dios, ya no sufre mas. Solo la fe y la esperanza en Cristo resucitado nos fortalece. Sabemos que Dios le ha acogido y le ha dado su abrazo de Padre. Sabemos que Cristo ya ha vencido a la muerte y que un día nosotros también venceremos a la muerte y participaremos de su Resurrección.

Y allí ya no habrá llanto ni dolor.

Allí compartiremos la vida y la gloria de Jesucristo, a quien sea dada la gloria y el poder ahora y por toda la eternidad.

Amén.

lunes, 14 de febrero de 2011

Para leer la primera parte de la columna del P. Miguel Ángel hacer clic AQUÍ

La llamada… Capítulo II

Escribe: Padre Miguel Ángel V.image

El lado oscuro.

Bien, decía la vez pasada que en la etapa de la adolescencia, otros dioses empezaron a ser adorados por mí…. La diversión fácil, el deseo de ser mas “del mundo”, el voluntariamente olvidarme de “el mejor de los Amigos” para ser “mas normal” como los otros compañeros… esa “rebeldía juvenil contra el sistema impuesto” que a todos nos pasa….todo eso fue oscureciendo mi relación con Jesucristo (creo que el año “oscuro” fue 3° secundaria….).image

Hasta que… llegó la Confi….

Pero! Llegó la confi en el colegio… y ahí sí que el Espíritu Santo empezó a aletear con fuerza… sin saber cómo, en medio de las charlas, empecé a inquietarme nuevamente por el tema vocacional y se produjo la lucha… yo! el mundano-¡!! no quería siquiera pensar en una vocación celestial, sacerdote yo?? nada que ver!!!

La crisis, la lucha…

Fue una etapa muy difícil el tener que luchar contra Dios… el no querer responder… el querer seguir lo fácil y placentero, el no querer ser “diferente”… el egoísmo….

Revelaré incluso que hubieron noches en las cuales, como si fuera una pesadilla (jajaja… increíble…) pero le llegaba a decir a Dios que NO ME PIDA SER SACERDOTE PORQUE YO NO QUERIA…image

No me sentía capaz, me daba mucho miedo… pero ahí estaba ÉL, esperando, había hecho la llamada y se esperaba la respuesta… una respuesta que tenía que dar….

La decisión…

Finalmente, en 5° de secundaria las cosas iban dándose con un poco más de serenidad. El profesor de religión soltó la red, y dijo : “el que desee ser catequista me avisa…” Yo me dije, “caray, creo que debo acercarme más a Dios, y me gustaría probar el ser catequista, capaz ahí pueda ver las cosas con más claridad”…

La decisión estaba tomada y me acerqué al profesor y le dije: “me gustaría….”

Eso implicó una revolución en mi vida, porque empecé a entender porqué los profesores se cansan al hablar con los niños (yo era catequista de Primera Comunión) pero en medio de todo el interés por las cosas de Dios comenzaba a latir, a crecer, hasta que llegó el retiro y ahí SI que Dios habló….

Antes de culminar el programa de catequesis nos hicieron el “regalo” de obsequiarnos un retiro para todos los que participamos de esta tarea. EL PRIMER RETIRO DE MI VIDA!!! Fue algo que me entusiasmó mucho y dije ES AHORA QUE ME DECIDO. Yo voy al retiro para ver con claridad lo que Dios me pide.

No era justo pues quedarme siempre con la pregunta sobre el sacerdocio, ya era tiempo de responder. Sin embargo, iba con todas las ganas de descubrir que Dios NO me llamaba a lo que yo sabía que SI me llamaba…

Pero fue nada más pisar la casa de retiro cuando advertí que Dios había estado esperando ese momento. Ahora iba a estar en silencio y no podía huir de su voz, ahora yo mismo, libremente, había tomado la decisión de ir a enfrentarlo y enfrentarme conmigo mismo, “ahora si… ya me fregué”, pensé…image

Creo que todos los torneos de box quedaron pequeños comparados al conflicto interno que se desencadenó en mí, cuando un seminarista dio su testimonio de cómo había sido su llamado al sacerdocio. Fue en medio de una charla cuando ¡oh desgracia para mí! Empecé a escuchar de la boca de “ese sujeto” todo lo que me estaba pasando a mí… era inevitable no empezar a sentir como escalofríos, a sentir agitado el corazón, a querer salir disparado de esa sala de conferencias, a desaparecer en ese momento, a no escuchar… pero fue inútil, el momento había llegado….

Ahí estaba, en medio de la charla, con los demás jóvenes a mi alrededor, escuchando, pero en ese momento entré en oración y le dije a Jesucristo: “Tú sabes que yo no quiero, que no soy capaz, que me da miedo…” y en ese momento pude saber que Jesucristo estaba conmigo, muy cercanamente, proponiéndome claramente lo que yo ya sabía e insistía en negar… y fue cuestión de un instante el comprender que LO QUE QUERÍA EL SEÑOR ERA MI FELICIDAD, que andaba como un tonto queriendo negar su voluntad.

Y Le dije SI. Y nunca se me olvida ese momento porque descubrí que había elegido bien.image

A partir de ese momento hay una sensación de felicidad que ya nadie puede quitar.

Pero ahora venia lo difícil: decirlo a mis papás, y yo sabía que eso me iba a costar muchísimo. De hecho que fue un momento dramático…

Pero eso lo contaré la próxima vez.

Cualquier conversa a sígueme@sigueme.pe y no dejen de visitar http://www.sigueme.pe/

jueves, 13 de enero de 2011

DOMINGO II DEL TIEMPO ORDINARIO

Reflexión Dominical

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Escribe: P. Christian Juárez

Reiniciamos de nuevo el año litúrgico en su tiempo llamado Tiempo Ordinario. Y lo hacemos con un evangelio que está en continuidad con la última fiesta del Bautismo de Jesús.

Aparece Juan Bautista dando testimonio del Señor y señalándolo con el Mesías de Dios, como el Predilecto del Padre. Para el evangelista Juan, la fe es ante todo experiencia viva y testimonio de esa experiencia, antes que doctrina o que dogmas o ritos o moral.

Juan Bautista insiste en que él ha visto al Mesías y que de eso da fe. Desgraciadamente, muchos cristianos no han hecho esa experiencia de Cristo, no han “visto” al Señor, y sin “ver” es muy difícil hablar ni convencer a nadie. La crisis religiosa que vivimos hoy tiene mucho que ver con esta falta de “testigos” vivos del Evangelio.

Y por eso, entre otros muchos factores, mucha gente ha dejado de creer en la Iglesia. Hay muchos cristianos bautizados, pero muy pocos convencidos ni convertidos, muy pocos que han hecho experiencia de Cristo.

Es urgente hoy más que nunca dar testimonio de la experiencia del Señor, necesitamos ser “testigos” de Cristo, contagiar el amor que ha transformado nuestras vidas. ¿Cómo podemos dar testimonio de la experiencia del Señor?; hablando de Él, teniendo momentos de oración personal, realizar diariamente nuestro examen de conciencia, meditar la Palabra, tener algún texto espiritual, vivir en verdad la Eucaristía, compartir la fe en comunidad, acoger a todos con cariño… El ser testigos de Cristo depende de cada uno, “lo que uno deje de hacer nadie lo hará por ti”.

padre christian juarezCon mi bendición, Pbro. Christian Juárez Sánchez, Párroco