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sábado, 23 de marzo de 2019

Escribe: Fernando Eslava 
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Resultado de imagen para seminaristas

El bus del corredor rojo ingresó a la avenida La Marina mientras leía un artículo en el teléfono sobre la próxima visita del Papa Francisco al Perú. La noticia de su viaje apostólico a nuestro país transmite un mensaje de esperanza para los católicos. Francisco es un líder religioso empático, carismático y cercano, cualidades que quizá distan mucho de la imagen que una persona pueda tener sobre un clérigo. Ese argentino, blancón, de 80 años, fue alguna vez Arzobispo de Buenos Aires, hace algunos años sacerdote y décadas atrás, seminarista. 

El ómnibus se detuvo en el paradero de la avenida Sucre. Sorteé el tráfico y me paré frente a una antigua construcción que luce varias ventanas. Todas de igual forma y tamaño. En aquel edificio se forman los futuros sacerdotes de la Arquidiócesis de Lima durante 8 años. Lima, la capital del Perú tiene 10,5 millones de habitantes, de los cuales el 76% profesa la religión católica; sin embargo, el claustro al que estaba a punto de ingresar apenas acoge a 54 aspirantes, de los cuales, con suerte, solo la mitad termina ordenándose sacerdote. Toqué el timbre del intercomunicador y la puerta se abrió en cuestión de segundos. Ingresar al Seminario Santo Toribio de Mogrovejo es ingresar a la vida íntima de sacerdotes y seminaristas, aquellos hombres de negro que con sospechas vemos e intenciones no conocemos. 

-Buenos días, padre. 

-Hola Fernando. Adelante. Por favor espérame en uno de los salones. Estamos terminando de tomar desayuno. 

Eran las 9 de la mañana. Me senté en un cómodo sillón de un salón de recibimiento, cercano a la puerta. El ambiente tiene techo alto y está decorado con cuadros de condecoraciones al exarzobispo de Lima, Juan Landázuri Ricketts –entre ellas el Doctor Honoris Causa otorgado por la PUCP-, y fotos de la última visita del Papa Juan Pablo II a Lima en 1988. Las palabras cedieron ante el silencio por treinta minutos. El armónico sonido interior del claustro me aisló de la rutina caótica a la que estamos sometidos en el día a día limeño. Las paredes ocultan las voces externas y el arrullo del agua de la pileta, confundido entre los cánticos de los pajaritos, presentan al Seminario como un oasis en medio de tanto infierno. Luego de unos minutos más de espera, regresó el sacerdote que me recibió en la puerta de entrada. Me mira con una sonrisa amable y se disculpa por la tardanza. Jorge López es el rector del Seminario Santo Toribio desde el 2015. Tiene 41 años y es sacerdote desde los 28. Es alto y usa anteojos. Abandonó sus estudios de medicina en la Universidad de San Marcos cuando cursaba los últimos ciclos académicos. En medio de huelgas y paralizaciones de clases dejó la Facultad San Fernando para instalarse en el Seminario Santo Toribio. 

-A mis padres les costó muchísimos años entender cuál era mi verdadera vocación. Fue duro para ellos y para mí también. 

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En uno de los jardines del Seminario me esperan Franz y Rodrigo. Ambos jóvenes tienen 21 años y son seminaristas. Hace un año, Franz se trasladaba todos los días desde su barrio, Santa Beatriz, hasta la Universidad San Martín de Porres en Surquillo. Allí estudiaba Ciencias de la Comunicación en las mañanas. Luego iba a trabajar para poder pagarse la carrera. Unos cuantos distritos más lejos, en Surco, Rodrigo estaba sentado en una carpeta de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Ricardo Palma. Mientras atendía la clase, conversaba por WhatsApp con su enamorada y planificaba con sus amigos la fiesta a la que asistirían por la noche. Doce meses después, sus vidas dieron un drástico cambio: renunciaron a todas estas actividades y hoy se encuentran en un claustro donde duermen todas las noches lejos de su familia, amigos y fiestas. 

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-Vivimos en un mundo muy vertiginoso, de muchos cambios. Antes también existía la malicia, pero ahora la malicia es vista como buena. 

El Padre Jorge se acomoda en el sillón y frunce el ceño. 

-En estos tiempos en que abunda la viveza en la calle, se expande la sensualidad y crece la falta de respeto a los valores, un joven que vive en libertinaje no va a escuchar a Dios porque Dios le va a imponer cosas y el joven no quiere cumplir ninguna norma. 

-¿Por qué un joven debe interesarse en ser sacerdote? 

-Un joven que tiene vocación sacerdotal y se presenta al seminario quiere hacer algo por la gente. El seminarista viene por amor a Cristo y buscará proponerle a la gente un camino de transformación interior en el mismo Cristo. Esto no lo da el sexo, la posición económica, ni el poder. 

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Caminamos rumbo a la pileta. Franz me cuenta que como seminarista está al servicio de los demás. Dios lo ayudó a desprenderse de las cosas que lo apartan de Él. Le propuse acercarme a los demás seminaristas, pero no accedió. Me explicó que se encuentran en exámenes finales y el grupo de aspirantes están leyendo en la biblioteca del claustro. 

-¿Tienen horario para cada actividad? 

-Tenemos un esquema más o menos definido. Las reglas nos ayudan a formarnos. Nunca me había levantado a las 6 de la mañana y ahora ya es parte de la rutina. 

Rodrigo, por su parte, tuvo que renunciar al amor de su enamorada. 

-Ella me entendió. No se opuso. 

También dejó de ir a fiestas. Hace un año no va a una. 

-Las fiestas no son necesarias. Dios es el centro de nuestra vida. Las fiestas ya no tienen mucho sentido. 

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Para un joven en la actualidad resultaría muy complicado alejarse de todas estas cosas relativamente cotidianas en la vida del hombre. La vida en un claustro en donde los jóvenes permanecen los 7 días de la semana –salvo algunas horas libre los domingos- se ve poco atractiva. Es una forma de renunciar a la libertad que se nos ha otorgado. La desmotivación crece cuando vemos en la televisión a sacerdotes denunciados por abusos sexuales contra menores y leemos en los diarios noticias referentes a religiosos que incurren en delitos de corrupción, complicidad y encubrimiento. En ese momento, mis ojos conectan con los del Padre Jorge. 

-¿Cómo decirle a un joven que postule al Seminario cuando ve en las noticias una ola de críticas justificadas hacia malos sacerdotes? 

Las palabras se esfumaron. Se oyó el disparo de un ambientador ubicado detrás del sofá donde estaba sentado. 

-Es verdad que hay sacerdotes que no han hecho bien su función. Hay que ser humildes. Pedimos perdón por nuestros hermanos que se han alejado de Cristo. 

-¿Cómo entiende el aspirante esas disculpas? 

-Le mostramos que por el error de uno, no todos podemos ser condenados. Frente a un sacerdote que hace las cosas mal, hay mil que lo hacen bien. El problema es que ellos no son noticia. 

A Franz le había planteado la misma disyuntiva. Imaginó a un militar. Sabe que antes de atacar debe observar cómo está el campo de batalla. 

-El militar sabe a lo que se mete. Yo también. Y lucharé contra eso. 

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Los seminaristas ya se acostumbraron al ritmo de vida en el Seminario. El reloj blanco del amplio pasadizo marca las once de la mañana. Caminamos por la cocina y el olor a arroz con pollo indicaba que pronto el almuerzo estaría listo. Salimos al patio trasero donde hay dos canchas de fútbol y una de tenis. Allí un grupo de sacerdotes estaban jugando pelota con unos jóvenes que visitaban el Seminario. Franz y Rodrigo se esfuerzan por revelar que su vida es bastante normal y parecida a la de un estudiante universitario, con la diferencia de que tienen un acercamiento especial con Dios. A decir verdad, sus sonrisas contagian entusiasmo y sus palabras exhiben seguridad. Yo no entendía por qué. 

-No nos agarramos a latigazos. No hacemos cosas de otro mundo. 

Rodrigo me cuenta que cuando les dijo a sus amigos de la universidad que postularía al seminario le dijeron preguntaron por qué, si él es medio demonio. 

-¿Estás seguro?, me preguntaron. Se sorprendieron. 

Sin duda, no es común que un muchacho de 18, 19 o 20 años decida de pronto irse a vivir a un claustro. Esta práctica medieval que nace en el siglo XV aún persiste, aunque con grandes adaptaciones y transformaciones. Franz y Rodrigo no visten de negro. Usan ropa casual. Una camisa blanca, chompa y zapatos negros. Pero no siempre están vestidos así. Tres veces a la semana sacan el buzo del maletín deportivo y aprovechan la tarde para jugar fulbito. Los demás días se disponen a arreglar su cuarto, lavar su ropa y si alcanza tiempo ver una película en el único televisor del seminario que está ubicado en el salón de tertulia. 

-La vida del seminarista es especial, pero no es de un extraterrestre. 

Rodrigo me cuenta como es su día a día mientras caminamos rumbo a la Facultad Pontificia y Civil de Lima que está al costado del Seminario. Franz y Rodrigo junto a los otros 52 seminaristas inician su día rezando el rosario. Luego se dirigen a la Facultad para estudiar. La carrera se divide en tres años de Humanidades y Filosofía y tres años de Teología. Después del almuerzo conversan sobre temas de coyuntura divididos en grupos y disponen de tiempo para estudiar y hacer sus tareas académicas hasta la hora de la cena. Los fines de semana se agrupan para realizar actividades de ayuda social, que ellos denominan ‘‘labor pastoral’’, eventualmente organizan una parrilla en el patio y los domingos, después de la Misa en la Catedral, tienen la tarde libre para visitar a su familia. 

-¿Y si quieres pedir una pizza a las 10 de la noche, cómo haces? 

-Entendemos que no es prudente. Ya cenamos. Hay otras personas que no tienen qué comer. Es una oportunidad de ponernos en el lugar del otro. 

Entramos a la Facultad. Tiene tres edificios modernos. Parece un ambiente fantasma. No había nadie. Franz me hace una pregunta sobre qué carrera estudio. Asume que estudio Periodismo o alguna carrera de Comunicaciones. Me provocó preguntarle sobre sus estudios. 

-¿Qué tal te va en tus clases? 

Bien. Ya estamos por terminar el ciclo. La semana que viene son finales. 

-¿Sueles sacar buenas notas? 

Franz mira a Rodrigo con ojos cómplices. Ambos se ríen. 

-Se va trabajando. He jalado Lógica. La metafísica es difícil. 

-Yo también desaprobé ese curso en la universidad. Bueno, de lo que sí estoy seguro es que llegas temprano a clases. 

-La universidad está al costado, pero a veces llego tarde. Las clases comienzan muy temprano. 

En la Facultad los jóvenes seminaristas no estudian solos. Algunas monjas, profesores de religión y laicos también llevan clases en sus instalaciones. Nos sentamos en una banca. Hay muchas alrededor de una especie de rotonda. Franz me quiere contar algo más. 

-¿Aquí pasan tiempo en el break? 

-Sí. Algunos bajan a conversar. Nosotros aprovechamos en ensayar algunas canciones. 

-¿Ustedes hacen música? 

-Tenemos una banda. Yo canto y Rodrigo ayuda con el teclado. 

Los seminaristas descubrieron su talento por la música en los ratos libres de la Facultad. Cada cierto tiempo hacen una tocada para los sacerdotes, sus compañeros y el Cardenal Cipriani. En otras oportunidades, tocan para sus familiares. Dos veces al año todos los padres de los seminaristas los visitan en el claustro en un día de esparcimiento. 

-Si tuviéramos ahorita los instrumentos tocaríamos algo. 

¿Qué género musical tocan? 

-Cumbia y rock en español. 

-Pensé que solo música sacra. 

Sueltan carcajadas. 

-También, pero no generalmente. 

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El Padre Jorge se acomoda su camisa blanca. Yo estaba acostumbrado a ver a los sacerdotes vestidos de negro, pero el cura con el que estoy conversando no está vestido de ese color. El blanco que viste emana confianza. Él es el rector del seminario; sin embargo, trata de ser un padre para los seminaristas. Desde que los recibe por primera vez hasta que se ordenan sacerdotes. Cuando un joven siente el llamado de Dios, el padre Jorge los acoge en un club de discernimiento vocacional. Se reúnen por espacio de un año, en el cual mantiene entrevistas con los jóvenes para conocer sus motivaciones, inquietudes y deseos. Al finalizar ese proceso los invitan a una convivencia de fin de año. Ese es el momento decisivo para invitarlos o no a ingresar al Seminario. Si el joven acepta la propuesta, el siguiente paso es rendir un examen psicológico. Posteriormente, el padre se reúne con la familia del postulante. En paralelo, el iniciado deberá postular a la Facultad mediante un examen de admisión. Durante sus 7 u 8 años que dura la permanencia de un joven en el Seminario Santo Toribio, el padre Jorge destaca cuatros áreas de formación integral que recibe el seminarista, quien es acompañado permanentemente por un formador. 

-El joven que se forma aquí recibe valores humanos enfocados a una vida de virtudes. Se pone mucha fuerza en el área espiritual y la oración. También en el estudio universitario en la Facultad y por supuesto el aspecto pastoral, la acción social. 

En este momento de la conversación, el Padre Jorge saca pecho por su gestión. Aunque con mucha humildad, recalca que poco a poco observa mayor perseverancia entre los jóvenes y, si bien el número de postulantes no aumenta, la cantidad de deserciones en el camino se ha reducido. 

-¿Qué pasa si un seminarista le cuenta a usted que se enamoró de una mujer? 

-Es normal. La atracción es normal. Si el joven ama a una mujer, está dispuesto a amar a Dios. 

-¿Qué le diría al seminarista? 

-En primer lugar lo felicito, porque es hombre. 

-¿Y después? 

-Conversamos. Si el joven se da cuenta que no es su camino, que se vaya. 

La decisión del rector es pragmática. Es como si un joven tuviera una enamorada y luego le gusta otra. La relación oficial es con la Iglesia, si viene otra pareja, debe elegir a una de las dos. 

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Franz y Rodrigo me invitaron a conocer la capilla. La cruz de la fachada está frente a la puerta de ingreso. En su interior el eco no permite que la conversación fluya adecuadamente. Franz, que estudió comunicaciones, me sugiere abandonar la capilla. Sabe que tengo un micrófono y que es probable que lo que hablemos no pueda ser grabado correctamente. 

-¿Cómo te ves de acá a unos años, Franz? 

-Siendo un buen sacerdote 

-¿Te gustaría ser obispo o Cardenal? 

-Lo principal no es ser Cardenal, sino buscar la santidad. 

Rodrigo asentó con la cabeza. Ambos ya están cansados de hablar tanto con un extraño. Están en semana de exámenes y deben continuar estudiando. Finalmente, no es sencillo pasar de Arquitectura y Comunicaciones a Filosofía. Los jóvenes regresan a la biblioteca, donde estuvieron antes de que comencemos a charlar. 

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El Padre Jorge toca la campana que está al lado de la puerta del salón de tertulia. Llegó la hora de almuerzo. Los primeros seminaristas que salen al patio conversan animosos. Alcancé a escuchar algo sobre la llegada del Papa Francisco. En el salón donde esperé 30 minutos al Padre Jorge había fotos de la visita de Juan Pablo II al Seminario. Muchos de ellos suponen que Francisco también irá a visitarlos en enero del próximo año. La visita del papa argentino es un aliento de aire fresco para la Iglesia. Un papa alegre, que se comunica por Twitter, es interesante. El padre Jorge me acompaña a la puerta para despedirse de mí. Me pregunta si vi los últimos videos que han subido a YouTube. 

-Claro, padre. 

-Están divertidos. Mediante una envoltura fresca y con lenguaje de la calle, queremos llegar a más jóvenes. Los mismos seminaristas se convierten en videobloggers y hablan de Dios. Está funcionando. 

Antes de irme le pedí que me separe una silla si el Papa Francisco va al Seminario. Esbozó una sonrisa. 

Salí del internado. No hay barrotes. Tampoco guardias. No están presos. Solo están separados del mundo para meterse nuevamente en el mundo. Es un lugar extraño, pero feliz. Afuera se estacionó un auto de lunas oscuras. Es el Cardenal Cipriani que va a visitar alguna de las oficinas del Arzobispado que allí funciona. Él si está vestido de negro. No nos cruzamos.

miércoles, 13 de marzo de 2019

Investigación: Fernando Eslava 
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VIDEO EXCLUSIVO

CALENTAMIENTO

A pesar de haber clasificado al último Mundial, el fútbol peruano, específicamente el campeonato local -hoy denominado Liga 1- no atraviesa un buen momento, va sumando fracaso tras fracaso en la palestra internacional; sin embargo, el fervor y la pasión por alentar a un equipo de fútbol está intacto. No es lo mismo ver jugar a tu equipo favorito por televisión que estar en el mismo estadio viviendo cada segundo la magia que sólo brinda el deporte rey. Jugada tras jugada, canción tras canción, ole tras ole. Pero, tampoco en todos los sectores del estadio la sensación es la misma. En la tribuna popular, donde está la barra principal, la euforia, nerviosismo o desencanto se viven a su máxima expresión. 



Te preguntarás que hace ‘El Topo’ en la Tribuna Norte. Lo mismo me pregunté yo cuando estuve parado en las graderías del Estadio Monumental. El tiempo me hizo aprender que hay momentos en los que se debe dejar de lado esa concepción pasional del fútbol, aquella que nos hace pelear por horas interminables sobre qué equipo es mejor: la U o Alianza. Así que el objetivo de esta crónica es entender un lado de la pasión del fútbol peruano, esa que tiene por nombre Universitario de Deportes. 

La presente investigación es una crónica de lujo que muestra, por primera vez, de forma tan completa, la filosofía de un barrista de la U. Intentaremos analizar el estilo de vida de un barrista de Universitario de Deportes, cómo se organizan, qué actividades realizan, el rol que cumplen las mujeres en la organización, qué los motiva a actuar con un afán fundamentalista y conocer su opinión sobre diversos temas relacionados con su fanatismo y el impacto social que ello representa en el país.

¿Quieres saber cuál es el accionar de un grupo de la Trinchera Norte? Descúbralo en este artículo sobre uno de los fenómenos sociales más grandes del Perú. Conoceremos a los barristas de Universitario a partir de una etnografía al grupo ''Santa U Catalina'' que ejemplificará a lo que se vive en todos los grupos de barra de la U. Para esta investigación entrevistamos a 3 de sus integrantes (‘Manolo’, ‘Biña’ y ‘Patán’) con quienes acudimos al estadio.


¿QUÉ ES LA TRINCHERA NORTE?
La Trinchera Norte es la barra principal del club Universitario de Deportes. Se ubica en la tribun
a popular norte del estadio Monumental de Ate, donde son locales, o en el coloso donde corresponda jugar al equipo. La barra se formó oficialmente el 9 de noviembre de 1988 con las personas que, en vez de ir a la tribuna Oriente con los demás hinchas, decidían acudir a Norte porque el precio era menor. Tres jóvenes con algunas botellas de ron, un papel y un lapicero fueron suficientes para dar inicio a uno de los fenómenos sociales más grandes del país. Aunque no solo el tema económico fue un factor decisivo para su fundación: ''Norte se formó como respuesta a aquellos 'cagones' de Sur que solían corretear a nuestros hinchas'' (Castro, 1994:164). En aquellos años, la dirigencia del club, amenazaba con castigar a los hinchas que cometan actos violentos suspendiéndolos de la barra de Oriente y enviándolos a la popular Norte. Los miembros de esta barra se caracterizan desde sus inicios por ser ''la voz radical de la hinchada'' y son los mayores fiscalizadores de la dirigencia. También se encargan de criticar cualquier irregularidad en el manejo del equipo y exigir a los jugadores ''dejar hasta la última gota de sudor en la cancha''.
''La hinchada de Norte está conformada por niños y jóvenes principalmente entre los 12 y 30 años. Su composición social es muy heterogénea: estudiantes universitarios y profesionales'' (Castro, 1994: 164). En la visita a la tribuna Norte y en las entrevistas a miembros de Santa U Catalina pudimos comprobar que los hinchas de Norte no pertenecen a un determinado estrato social, pues hay personas de todos los niveles socio económicos y provienen de diferentes distritos de Lima como Breña, Cercado, El Agustino, San Juan de Miraflores, San Borja, San Isidro, Miraflores, por citar solo algunos.
Para poder entender el estilo de vida de los barristas vamos a enfocarnos en Santa U Catalina, pero, primero conozcamos la organización de la Trinchera Norte para saber qué papel tiene este grupo en la barra principal.
ORGANIZACIÓN DE LA TRINCHERA NORTE
La Trinchera Norte ha ido creciendo en número de miembros año tras año, lo q
ue motivó al grupo de fanáticos a dividirse en grupos de acuerdo a conos y barrios para hacer factible una mejor organización, la cual es vertical y jerárquica. La dirigencia de la Trinchera encabeza la organización que agrupa a 4 conos de Lima: norte, este, oeste y sur. En el cono norte se encuentra el grupo Justicia y otros de San Martín de Porres, Los Olivos, Independencia, Callao, Comas, Puente Piedra, Ancón, entre otros. Los del cono oeste agrupan principalmente a seguidores de La Molina y del grupo La Turba, por soltar algunos nombres. En el cono este destacan La Tropa de San Juan de Lurigancho, El Agustino y Locura La Victoria. Mientras que en el cono sur se encuentra La Causa, Surco, Chorrillos, Villa María del Triunfo, San Juan de Miraflores, Lurín, etc.
Nuestro objeto de estudio, Santa U Catalina, junto a otros grupos de San Borja y San Luis conforman la barra La Causa, la cual pertenece al Cono Sur. La Causa fue fundada en San Borja el 19 de febrero de 1992 y en la actualidad presenta filiales en Chiclayo y Tarapoto. Por su parte, Santa U Catalina fue fundada en 1996 como barrio de La Causa, barra a la cual pertenece y guarda lealtad. Para ilustrar con mayor detalle la ubicación jerárquica de Santa U Catalina mostraremos el siguiente gráfico.
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SANTA U CATALINA
Santa U Catalina está conformado por alrededor de 20 jóvenes hinchas de la U en La Victoria. Dos de ellos fueron mis compañeros de colegio y me presentaron a 3 de sus principales integrantes a quienes les pedí una entrevista. Una noche de jueves, antes de participar en su reunión de barra me citaron a las 7 de la noche en un parque ubicado cerca el límite tripartito entre La Victoria, San Luis y San Borja. Ya había estado por esa zona antes. A pesar de eso decidí ir 5 minutos antes para explorar el entorno. Los barristas ya estaban esperándome sentados en una esquina preocupados por saber de qué se trata mi trabajo y dudosos de exponer sus rostro ante la cámara. Mis fines académicos los convencieron y accedieron a colaborar con la etnografía. Me recibió ‘Brillo’ quien se ofreció gentilmente a ser el camarógrafo. Los elegidos para ser entrevistados fueron ‘Patán’, ‘Biña’ y ‘Manolo’.
Zona de dominio
En el mundo de las barras, se ‘coloniza’ un espacio cuando tienen en el ‘barrio a colonizar’ una cantidad de miembros representativa de hinchas para ir al estadio, no exista una presencia mayor de simpatizantes del equipo contrario, mantengan comunicación con una barra de mayor jerarquía y quizá, aunque no tan relevante, apoyo logístico para participar de las actividades. Es imposible que un mismo barrio sea dominado por barristas de Alianza Lima y Universitario. Sus representantes tendrán que luchar la supremacía del lugar. ''O es de las ‘gallinas’ o es de los ‘cagones’'' (sic). La zona de dominio de Santa U Catalina es precisamente la Urbanización Santa Catalina en La Victoria. Este barrio es de carácter residencial y es habitado por personas de clase media, siendo considerada la zona más vistosa del distrito victoriano. Por su mayor cercanía con San Borja y al parecer por marcar distancia con la zona periférica del distrito decidieron juntarse con otros hinchas merengues de San Luis y San Borja para ser incluidos dentro de La Causa. La urbanización Santa Catalina está ubicada entre las avenidas Javier Prado, Paseo de la República, Canadá, Luis Aldana, Del Aire (Guardia Civil) y Aviación.
El perfil del barrista
Realizamos una pequeña encuesta para conocer los prejuicios que se han formado en la colectividad respecto a un barrista de fútbol. La mayoría coincidió en calificarlos como delincuentes, agresivos, maleducados, groseros, de escasos recursos, drogadictos, alcohólicos, mañosos, vagos y que provienen de familias disfuncionales. Ante esto, los barristas entrevistados mostraron su rechazo. ‘Patán’ dijo que ''la gente asocia la barra con la delincuencia, pero el estilo de vida de un barrista es distinto'', luego prosigue ''creen que todos los barristas son malcriados y delincuentes''. El barrista ‘Manolo’ se sintió ofendido con los prejuicios que tiene la gente sobre ellos y se defendió: ''Yo no soy ningún delincuente, yo estudio, trabajo, tengo mi familia y eso no quita que sea un barrista''. ‘Biña’ nos contó que los delincuentes infiltrados buscan encontrar una identidad en la tribuna: ''La mayoría de delincuentes buscan un refugio y por eso dicen ser barristas para no decir <<soy choro>>''.
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En Santa U Catalina sus miembros son generalmente de clase media. Las personas que trabajan apoyan económicamente a los más jóvenes cuando les falta dinero para sus entradas y los que tienen auto jalan a los demás para ir al estadio ocasionalmente. Durante las entrevistas y en la visita al estadio la gran mayoría estaba vestido con ropa deportiva y algunos preferían usar jeans. Debido al frió unos usaban poleras o casacas. Cabe aclarar, que por disposición de la Policía los polos alusivos al grupo de barra del que eres miembro quedaron prohibidos en las tribunas del Monumental de Ate. Se escuchó en todo momento un lenguaje bélico (de guerra) y lisuras producto de hipotéticos enfrentamientos contra otros grupos de la U o barras adversarias. Al menos esas eran sus conversaciones.
La frase  ''estilo de vida'' suena como un cliché de la barra de la U, pero, en realidad si uno descubre un poco a este grupo de jóvenes te darás cuenta que Universitario marca la pauta en sus agendas y se apodera de su rutina normal.
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En Santa U Catalina, como todo grupo de la barra, se hacen redes sociales humanas como una familia para protección o favor por favor. Los amigos que se hacen en la barra es para ''tomar juntos, estar juntos e ir al estadio juntos'', señala ‘Patán’, quien también precisó que su labor como amigos e hinchas de la U es ''Involucrar a la gente joven que no siente pasión por la crema. Queremos mostrar cómo es el verdadero hincha de Universitario de Deportes’’. ‘Manolo’ dejó en claro que ''Más que un grupo o barrio somos una familia''. La confianza es algo que se va formando en este grupo como en cualquier grupo de amigos y se va ganando al contarse sus problemas, yendo a fiestas y estar borrachos juntos. Patán dijo que la U le regaló una familia: ''Me ha dado alegrías y también me ha dado tristeza, pero siempre ha sido un refugio como una religión porque uno en el estadio ve a sus propios hermanos. La U me da emociones y adrenalina''.
Actividades, economía y responsabilidad social
Los miembros de Santa U Catalina realizan polladas, parrilladas, campeonatos y otras actividades para financiar los viajes a provincia para continuar alentando al equipo por el que hinchan. Además, con el dinero que recaudan, ayudan económicamente a los amigos que se encuentran mal de salud o quienes se encuentren en prisión. En navidad junto a los otros grupos de La Causa apoyan ‘La navidad del niño crema’ en el que ofrecen una chocolatada y un momento de alegría a niños de escasos recursos.
Un día de la semana en la noche, los miembros de Santa U Catalina se reúnen en un parque de San Borja con La Causa, la barra a la que pertenecen. En estas reuniones coordinan el lugar y hora de encuentro para el siguiente partido de Universitario como local, anuncian cuál será la comitiva que viajará para el próximo compromiso de la U como visitante en provincia, se preparan si existen rumores de haber una bronca e informan si tendrán disponible movilidad o deberán utilizar transporte público. Estas conversaciones están acompañadas por licor y cigarros en un contexto coloquial.
Manifestaciones culturales y religión
El grupo social en estudio también expresa su adhesión al club mediante pintas y murales que también sirven para marcar territorio. En el estadio cantan los cánticos de la U para alentar a su equipo. Me sorprendió su capacidad de organización para mandar a hacer stickers, llaveros y polos que los identifiquen. Muchos de los stickers son pegados en mostradores de bodegas, rejas, muros o postes de su zona de dominio para darse a conocer a las personas que pasen por ahí. Para los barristas cremas la música en honor a Universitario es fiesta popular en la tribuna, cantan para alentar y presionar al equipo.
El fundamentalismo y fanatismo que tienen los hinchas de la U para con su equipo hace propicio comparar a Universitario con una religión. Podemos hacer la siguiente analogía: Lo que en una iglesia vendría a ser el Templo, en la U sería el estadio Monumental; lo que en una religión es Dios, en la U sería Lolo Fernández y mientras que en una religión hay alabanzas, en la U son los cánticos de la tribuna.  Es importante destacar la importancia y el valor simbólico que tiene Teodoro ‘Lolo’ Fernández para los hinchas cremas. ‘Lolo’ fue un jugador de la década del 30 que se caracterizó por desarrollar toda su carrera futbolística en Universitario de Deportes rechazando altísimas ofertas económicas para jugar por otros clubes del extranjero. El fanático crema recoge de él el valor de la lealtad que es uno de los más valorados por ellos: ''Lolo es un ídolo máximo que nunca se cambió de camiseta por amor al club. Eso lo vemos con el <<Puma (José Luis Carranza)>>''
La experiencia en la tribuna norte
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El domingo 8 de junio de 2014 jugaban en la tarde Universitario contra Sport Huancayo por el Campeonato Descentralizado. Era el primer partido de la U en la edición 2014 del torneo y los ánimos estaban tensos debido a el Monumental de Ate volvía a abrir sus puertas luego de un enfrentamiento entre hinchas de la U que arrojó como saldo negativo a un fallecido. En la interna de los barristas se rumoreaba broncas entre conos por el tema de las entradas y el rechazo al Gerente Deportivo del club de ese entonces, Jorge Vidal, a quien acusaban de dividir a los hinchas.
Me citaron en las Torres de San Borja donde la gente se sumaría a la delegación completa de La Causa. En el camino comienza a caer una fuerte lluvia y me percato que la mayoría utiliza capuchas. Observo el tatuaje de ‘Manolo’ que lleva en el pecho. Es el escudo de la U. Llegamos al punto de encuentro y aprovecho para comprar una gaseosa. En ese momento escucho que los barristas dicen que tienen que prepararse para ‘mechar’ porque otra barra los estará esperando para pelearse. Se instauró un estado de alerta constante, una sensación de estar en una verdadera guerra. Los líderes confirman que no hay movilidad y que tenemos que ir al paradero para tomar un ómnibus de transporte público. Lo tomamos en el cruce de las avenidas Javier Prado. Subimos cerca de 15 personas al bus y las personas que estaban dentro, sobre todo las señoras, se escandalizaron con la presencia de los barristas. Muchos de los pasajeros asumían que eran un grupo de delincuentes que robarían sus cosas. Una chica que cargaba un paquete de Ripley increpó a la conductora del vehículo por haberlos dejado subir y le dijo ''me van a robar''. Otras personas mostraron su preocupación bajándose del bus sin haber llegado a su destino. En el trayecto los barristas comenzaron a arengar fuertemente en favor de su equipo cantando y chancando la lata del ómnibus. Una anciana visiblemente incómoda protestó pidiendo silencio mientras que la conductora se bajó del bus para calmar a los jóvenes barristas. Por supuesto no asaltaron a los pasajeros, pero algunos se abstuvieron de pagar pasaje.
Llegamos al óvalo del colegio Alpamayo y ahí se encontraban los barristas de otro grupo para pelear con Santa U Catalina. Una persona del grupo que me acompañaba y yo nos separamos del grupo y nos acercamos al cordón policial para sobreguardar mi integridad. Otros de la barra nos siguieron, pero algunos hicieron frente a la pelea que fue apaciguada por efectivos de la Policía Nacional, quienes trasladaron a la comisaría a los revoltosos. Las cuadras que separaban nuestra ubicación del ingreso al Estadio fueron pura fiesta. Cantando y arengando en favor a la U hasta ingresar a la tribuna. Para entrar tuve que pasar rigurosos controles policiales como el escaneo de mi DNI, la revisión de mis prendas y pertenencias y ser filmado por una cámara de la PNP.
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En la popular Norte, al principio se vivieron momentos tensos por la decisión del gerente deportivo Vidal de partir la tribuna en dos. Sin embargo, el ambiente de fiesta se reestableció y todos pudieron alentar a su equipo con sus respectivos grupos. Vale destacar que la Policía prohibió el uso de polos distintivos a un grupo o barra, así como las banderas, banderolas, bombardas, instrumentos y aquella otra cosa que ''incite a la violencia''. Aunque la Policía hacía esfuerzos por evitar el consumo de droga en las tribunas, era común observar a algunos barristas de la U fumando marihuana. El concepto de familia comentado por los barristas durante la entrevista lo pude percibir al momento en el que cantan todos abrazados, se saludan, se reencuentran, hay confianza en comentar sobre el equipo en el entretiempo, hacer pogo durante los goles. Esto ocurre así ´´nunca se conozcan (…) ya que en cada uno de ellos existe un sentimiento vivo de pertenencia e identidad a una misma comunidad. Dichos sentimientos generan intensas relaciones de camaradería y complicidad que superan las diferencias étnicas o de clase que pudieran tener sus miembros´´ (Panfichi, 1997:19). Verdaderamente son una familia.
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Adaptado de la investigación presentada en el curso Antropología de Estudios Generales Letras de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

viernes, 8 de marzo de 2019


1. El Blog de Topo regalará 02 entradas para la tribuna sur a un único ganador para asistir al partido Alianza Lima vs. UTC por la Liga 1 Movistar 2019. El público podrá participar desde el martes 26 de marzo a las 07:00 p.m. hasta el jueves 28 de marzo a las 04:00 p.m.

2. Para participar, el usuario podrá hacerlo por cualquiera de nuestras plataformas de redes sociales: Instagram o Facebook. El usuario que participe en ambas plataformas tendrá 02 opciones de ganar.

3. Los requisitos para participar son los siguientes: a) dar like a la página de Facebook o de Instagram (según la red social en la cual participa), b) responder a la pregunta planteada correctamente (¿Cuál fue el resultado del último partido disputado entre Alianza Lima y UTC?, sin tomar cuenta quién fue local), c) etiquetar en los comentarios a la persona con la cual quisieran asistir al estado y, d) compartir la publicación en modo público a través de Facebook o compartirlo en la historia de Instagram.

4. Si el ganador participó en Instagram se le pedirá una captura de pantalla de nuestro post en su historia para validar los requisitos.

5. El ganador será elegido a través de un sorteo cuyos resultados serán publicados el día jueves 28 de marzo a las 10:00 p.m. 

6. El ganador deberá adjuntar por interno los nombres completos (como figura en su Documento de Identidad), número de DNI/CE/Cédula, correo electrónico y celular de contacto de las 02 personas que recibirán las entradas. Tendrá como plazo hasta el día viernes 29 de marzo a las 03:00 p.m.

7. Las entradas serán entregadas al ganador de manera virtual en PDF a través de correo electrónico, consignando los nombres entregados por el ganador. Las recibirá el día viernes 29 de marzo entre las 04:00 p.m. y 06:00 p.m.

8. El ganador se compromete a enviar una foto por inbox a El Blog de Topo junto a su acompañante con las entradas en la mano y otra en el Estadio Alejandro Villanueva y autorizará la difusión de la misma en la página web y redes sociales del blog.

9. Participan todas personas mayores de 18 años de edad.

10. Los resultados del sorteo son inapelables.

domingo, 14 de septiembre de 2014

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Miraflores afronta muchos problemas. Mientras que algunos piden nuevos estacionamientos y mejores pistas, otros se preocupan por la seguridad ciudadana y la recuperación de la residencialidad. La microcomercialización de drogas también es un pasivo del distrito.

La cultura, turismo y deporte son opciones de desarrollo y mejor calidad de vida que falta por explotar. Trabajar con el vecino es una de las prioridades de Manuel Masías. Él fue alcalde de Miraflores durante la gestión 2007-2010. Hace cuatro años perdió las elecciones por escaso margen ante Jorge Muñoz, actual burgomaestre y candidato a la reelección.

Masías postula por el partido Vamos Perú y busca volver al sillón municipal. Las encuestas señalan que la votación se define entre él y Muñoz Wells. El Blog de Topo conversó con Masías y nos explicó sus logros como alcalde, hizo un balance sobre porqué perdió las elecciones, habló de la actual gestión y los proyectos que tiene para Miraflores si los vecinos lo respaldan en las urnas.

¿Del ‘problema’ con los skaters? Lo cuenta todo. Habla de su compromiso con los jóvenes. Desde la municipalidad apoyó la práctica del deporte e incentivó proyectos educativos. Tiene un hijo universitario y maneja moto. Un candidato con alma de joven.

ENTREVISTA EXCLUSIVA HD

El Blog de Topo

Escribe: Ángel Reyes

Ya pasaron dos horas desde que estoy aquí y mis ansias de que este martirio acabe de una vez crecen a medida que los segundos pasan. Mi sueño de recibir el nuevo milenio en casa con Jimena se ve lejano. Por el contrario, parece que esta fuese una pesadilla, pero no lo es. Ya me he pellizcado varias veces y esas rejas negras siguen ahí. Mis ojos siguen percibiendo ese catre viejo y destartalado, además me parece de mal gusto el aspecto de la colcha. ¿Me parece o se están burlando de mi desgracia con esas calcomanías de patitos? Tampoco desaparece ese prehistórico televisor; no obstante, no puedo menospreciar la astucia de los técnicos de aquí. Digo esto porque han bloqueado hasta los canales de señal abierta. Pero, curiosamente, sí está a mi disposición el canal Animal Planet; y cada vez que tienen en el aire algún documental sobre roedores, suben el volumen. ¿Qué están insinuando que soy, muchachos?

-Gabriel, cada minuto enloqueces más, sobrino –le dijo Camilo, que se encontraba encerrado junto a él-. Deja de decir tantas cursilerías solo, tú sabes muy bien lo que hiciste y mereces estar aquí.

-No es verdad, yo no estaba cuerdo en esos días. A mi parecer, debieron resolver que necesitaba tratamiento psicológico para acelerar el resto del proceso bajo la mesa –le respondió de manera convincente-. Además, tú no entiendes todo lo que yo he pasado.

-¿Tan yuca es tu vida de miraflorino? –le preguntó con sarcasmo y se echó a tratar de dormir.

-Espera, no opines sin saber –le dijo sobresaltado-. Además, un asesino como tú no me puede dar lecciones de moral. No sabes cuánto te odio en este momento, pero necesito desahogarme con alguien.

-Dale –finalizó Camilo.

-Quiero aclarar, antes de empezar, que no vivo en Miraflores, sino en San Isidro –agregó Gabriel.

Todo empezó cuando me separé a finales del mes último de María Pía, mi mujer. Aún persistía esa debilidad que me condujo a proponerle matrimonio por su rostro angelical y aún sin arrugas. Mi problema era que ya no podía soportar que me llamase a cada hora y que al llegar a la casa por las noches me pregunte por qué mis cachetes olían a lápiz labial. No podía estresarme más, pues ya era suficiente con estar a la cabeza de un extenso equipo de abogados y abogadas. Por otro lado, estaban mis dos hijas, que sabía que no me iban a perdonar que me fuera de la casa sin una razón válida. Y así fue, mis hijas se enfurecieron cuando anuncié que me marcharía de la casa. Para aliviarlas un poco, les prometí que les pasaría una atractiva pensión, suficiente para que puedan pagar sus estudios y también algunos caprichos como comprar un par de zapatos cada semana. Fue así como me alejé de mi familia y me empecé a dedicar íntegramente a mi trabajo.

-Hermano, comprendo que ser un magnate no es fácil y que tus hijas son unas rameras –interrumpió Camilo-. Pero no entiendo qué tiene que ver esto con el crimen que cometiste la semana pasada.

-Ya te vas a dar cuenta de que si hubo relación, pero quería aclarar que fue mi primera gran catástrofe–respondió Gabriel.

-Puedes seguir desquitándote –dijo Camilo.

Estaba en mi oficina pensando que ya llevaba dos meses viviendo solo, cuando entró la contadora para informarme que habíamos obtenido el doble de ganancias en el último mes. La situación me alegró tanto que decidí invitar a mis mejores amigos del estudio a una celebración en mi nueva casa. Ahora ya no tenía a una mujer pisándome los talones ni a dos hijas que solo querían mi dinero para divertirse con unos apuestos malandrines que se veían más fuertes que yo. Eso había quedado en el pasado, ahora podía utilizar mi casa para divertirme con mis colegas. Tengo un recuerdo borroso de nosotros bailando y chupando por varias horas, hasta las tres de la mañana. Los quince asistentes salieron agrupados en tres carros, manejando los sobrios. Solo Jimena, una de las abogadas, se quedó a dormir a mi casa, como se empezaba a hacer costumbre. El resto se marchó, tomando la ruta de la Costa Verde, ya que mi casa se encontraba cerca al mar.

-Eres un aprovechador, así que para eso dejaste tu casa –le regañó Camilo.

-Amigo, no recuerdo bien lo que hicimos –respondió Gabriel-. Al amanecer, recibimos la peor noticia de nuestras vidas y olvidamos todo.

-No me digas que alguno se accidentó –trató de adivinar Camilo-. Tal vez te engañaron, tal vez uno de los conductores estaba ebrio.

-Le estás quitando emoción a la historia, pero estás cerca –dijo Gabriel.

Los tres carros iniciaron el tránsito por la Costa Verde, uno detrás de otro. Algunos estaban durmiendo, pero se despertaron todos para bajar un rato a la playa y tomarse una foto. Estaban ubicándose para estacionar los carros, hasta que un terremoto remeció la ciudad. El mar se salió violentamente y todos mis amigos salieron disparados. Solo dos pudieron salvarse; y el resto, que representaba a la mitad del total de abogados, no sobrevivió. Me tomó varios días asimilarlo. Llegaba cabizbajo a mi oficina, pues sabía que indirectamente había sido mi culpa que mis colegas hayan fallecido. En uno de esos días de lamentos, entró la contadora a la oficina para informarme que en el último mes habíamos tenido pérdidas. Antes de irse, me aviso que a los abogados restantes ya no les convenía seguir y presentaron sus cartas de renuncia. Estaba destruido, pues me había quedado sin familia, sin amigos y sin trabajo.

 

 

Creo que fue suficiente explicación. Gabriel sí tenía motivos para estar loco. Creo que fui muy cruel con él. Tal vez su vida no sea tan intensa como la de mis hermanos sicarios de La Perla, pero ser un abogado millonario sanisidrino no implicaba que su vida fuese fácil. Dejé mi instinto criminal y abracé a Gabriel como si fuese uno de los míos, pues parecía ser vibras –aunque un poco sano para mi gusto-. Después, llegó un oficial para que se dirija a hablar con su abogado. En los próximos días dejaría esta carceleta para que empiece su condena en San Jorge. Lo que no entiendo es qué tenía en la cabeza para secuestrar a sus hijas. Primero las abandona –no es que ellas necesitaran del cariño de su padre-, luego se queda sin dinero para asumir sus gastos y después las secuestra. No entiendo cómo pretendía beneficiarse. Según vi en televisión, sus hijas tenían ajustado el pantalón por detrás, no por los costados.

Me puse un poco feeling y seguía sin poder entender el sentido del crimen de Gabriel. Unos minutos después de que lo sacaran, un oficial vino a pedirme que lo acompañara. Recuerdo que mi último robo fue hace unos días, por San Isidro, cerca a la Costa Verde, a una flaquita con pinta de intelectual que se veía desganada. Junto a mi batería, le apuntamos en la sien para que nos diera su cartera. La mujer perdió el conocimiento y empezó a botar sangre por la boca. Justo en ese momento aparecieron unos tombos. Mis compañeros robaron un carro y huyeron con la cartera. Yo tropecé y fui el único capturado. En realidad, yo solo fui testigo del robo esa vez; pero mi nombre ya había aparecido varias veces en las páginas policiales de muchos diarios. Esa fue la razón por la que terminé legalmente atrapado con Gabriel. Tenía que traicionar a mi grupo y confesar, si quería reducir mi condena. Suponía que para eso me estaban llamando.

Un policía me trasladó a un cuarto oscuro de paredes blancas y que tenía una imagen de Jesucristo encima de la puerta. Allí se encontraba Gabriel, apenas iniciando la historia que me había contado a mí, pero con su abogado. No ´sé cómo logró que me trajeran, pero me dijo que quería que yo también escuche la historia hasta el final. Volví a escuchar, desde el momento en que dejó su casa hasta cuando la contadora le dijo que el estudio estaba aguja. A su abogado no parecía estarle importando mucho la historia. Cada cinco minutos miraba su reloj. Yo, en cambio, me interesé mucho más, a pesar de que ya había escuchado la primera parte. Me guiñó el ojo y empezó a contarnos el delito que tuvo en mente para recuperarse económicamente. Dijo que no fue fácil empezar de nuevo y que trató de ir varias veces a su antigua casa para arreglar las cosas, pero solo salía la empleada para explicarle que su mujer y sus hijas no deseaban verlo.

Después de tanta insistencia, decidí olvidarme de mi familia para siempre. Estaba resentido, pero lamentablemente tenían razón. Fui un egoísta con mi mujer y no valoré que en realidad me llamaba a cada rato al trabajo porque me quería mucho. Entonces, tenía que emprender un nuevo comienzo. Aún seguía muy confundido, así que llegué a mi casa y puse las noticias para relajarme. Estaba viendo la misma basura de siempre, hasta que en América Televisión, por unos segundos, se filtró un vídeo de mis ex aliados –Fujitivo y el Doc- contando algunos dólares y tomándose un vinito. Luego, puse un vídeo para recordar que yo aporté dos palos para la campaña de esos roedores y se olvidaron de mí cuando ganaron. Lo pasé por alto porque era demasiado exitoso, pero las cosas habían cambiado y me pareció propicio planear una venganza. Pensé en secuestrar a alguien y hacer un llamado a los medios de comunicación para que esos mafiosos paguen el rescate.

Faltaban cinco días para Navidad. Para cualquiera sería doloroso que un ser querido fuese secuestrado en una fecha tan conmovedora. La presión para las ratas con saco y corbata sería mayor, pues su popularidad no llegaba a las dos cifras. Contraté a un grupo de sicarios, que eran de La Perla, Callao, según me dijeron; pero no se llegó a un acuerdo aquel día. Yo aún no sabía a quién secuestrar y a ellos les faltaba uno de sus miembros. Les dije que no importaba que estuviesen incompletos y que vuelvan al día siguiente, ya que pensaría bien durante toda la noche a quién podríamos secuestrar. Tenía ganas de secuestrar a María Pía, pero inmediatamente sería yo el primer sospechoso y no estaba en mis planes ir a la cárcel. Estaba con la idea de que tenía que ser alguien que venda. Mi cabeza daba vueltas barajando muchos nombres. Estaba tan confundido que hasta pensé en auto secuestrarme y luego me quedé dormido.

Ya había amanecido y yo seguía sin ideas. Quedé en reunirme con los sicarios en el cruce de las avenidas Arequipa y Angamos. No me quedó otra opción que ir, pues no tenía mucho tiempo para pensar detenidamente en una persona y luego contratar a otra banda. Allí estaban ellos, me metieron a su auto y se estacionaron. Me preguntaron que les diga rápido a quién iban a secuestrar. Me sentía confundido y presionado, pues seguía sin ideas. En eso, veo a mis hijas esperando carro en la otra esquina con sus dos despreciables amigos. No lo pensé dos veces y les dije a los sicarios que les ofrezcan taxi a los cuatro y después yo les diría lo que harían después. Me obedecieron, le pegaron un letrero de taxi al auto y luego les preguntaron a dónde querían ir. Mis hijas respondieron que se dirigían hacia la PUCP y el sicario les cobró seis soles para que acepten. Solo uno de sus acompañantes entró al taxi, el restante se subió a una combi.

Cuando el taxi ya se encontraba en rumbo, llamé al sicario que estaba manejando para indicarle lo que seguía en el plan. Le dije que para cuando ya estén cerca de la PUCP, les advierta que ese era un secuestro. En ese momento, trataron de escapar, pero el sicario llevaba oportunamente su revólver. Se dirigieron hacia el refugio de los sicarios en La Perla. Mis hijas y su amigo ya se encontraban secuestrados. Le pedí a uno de los sicarios que obligue al amigo de mis hijas a grabar un vídeo diciendo que él las había secuestrado y que si el gobierno no pagaba dos millones de dólares antes de Navidad, las mataba. Había llegado el momento de hablar con mi amigo Genaro Delgadillo para que haga en su canal una campaña mediática a favor de la liberación de mis hijas. Afortunadamente, me debía varios favores y no me cobró. El vídeo fue lanzado como primicia ese mismo día en Panorama y cuando finalizó, la policía inició las investigaciones.

No pude ver el noticiero porque me encontraba rumbo a Venezuela. Un amigo, que recién había ganado las elecciones presidenciales allá, comprendió mi caso y me ofreció asilo político. Si no funcionaba el plan del secuestro, me quedaría ahí hasta que se me acabe el dinero o hasta que muera, lo que ocurriera primero. Aún me sentía confundido, pero me aliviaba no tener riesgo de ser arrestado. Antes de dormir, me dirigí a una cabina para realizar una llamada internacional. Les advertí a los sicarios que seguramente la policía iba a identificar el rastro del auto para dar con su refugio. Quería que cuando lleguen se encuentren solo al amigo de mis hijas, pues tenía ganas de que ese patán se pudra en la cárcel. No podía soportar que mis hijas le pusiesen más atención a él que a mí. El plan había funcionado. Se lo llevaron a pesar de sus súplicas. Como buenos policías peruanos, no tuvieron intención de profundizar en la investigación.

Al día siguiente, anuncié que yo había sido el autor intelectual del secuestro y que me encontraba en Venezuela. Volví a pedir al presidente los dos millones de dólares. En la noche, estaba viendo Telesur y escuché una declaración del presidente peruano, en la que me suplicaba que regrese inmediatamente. Enfatizó que él priorizaba, antes que cualquier monto, el bienestar de esas dos hermosas ciudadanas peruanas. Por lo tanto, confirmó que ya tenía el dinero, pero que solo me lo entregaría en tierra peruana. Además, prometió que yo no iba a ser capturado. Dijo que temía que yo tomara represalias y que no quería arriesgarse a que mis dos hijas sufrieran daños físicos o psicológicos por parte de las personas que las tenían ocultas. Me pareció convincente lo que había dicho. Pensé que llegaría al Perú para cobrar el dinero y luego me regresaría. Una vez a salvo en Venezuela, ordenaría a los sicarios que liberen a mis hijas.

Llegué muy confiado del aeropuerto y me interceptaron dos policías. No entendía lo que ocurría y les dije que cómo podía ser posible que quieran detenerme. Les conté que el presidente me había propuesto que iba a cobrar el dinero y que, por el bienestar de mis hijas, no me iba a ser detenido. Ante eso, los policías trataron de aguantar la risa, pero no pudieron. Mientras me llevaban, pude ver de lejos que mis hijas estaban disfrutando la escena de mi derrota. Me sentí estafado por los sicarios. Seguramente los pillaron y tuvieron que negociar con los policías para liberar a mis hijas y, de esa manera, no ser capturados. Me sentí como un idiota y me puse a pensar que los policías peruanos pueden son flojos, pero son más efectivos que el FBI cuando reciben un incentivo. No podía creer que dejé mi privilegio de asilado para regresar solo por dinero y que ahora esté a punto de ingresar a una celda. Antes de entrar me dijeron: “Y él es tu compañero, Camilo”.

 

-Estás jodido –dijo el abogado de Gabriel.

-Solo no te despido porque no tengo dinero para un abogado más caro –respondió Gabriel y luego se dirigió a Camilo-. ¿Tú tienes algo que opinar?

-No estás tan mal, todavía puedes soltar el vídeo en el que negocias con los pendejos del gobierno –dijo Camilo-. Es más, debiste chantajearlos con eso antes de pensar en secuestrar a tus hijas. Serías millonario de nuevo y no estarías aquí.

-Soy un idiota –le dijo a Camilo-. Tú sí sabes de estas cosas, parece que hubieras pertenecido a un grupo de crimen organizado antes.

-Hay algo que no te he dicho –dijo avergonzado Camilo.

-Adivino, tú eras el que faltaba en el grupo de sicarios que contraté –dijo Gabriel.

-Sí, y nos bajamos a tu trampa mientras estabas en Venezuela –respondió Camilo.

domingo, 7 de septiembre de 2014

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Lima se viste de gala cada setiembre para ser anfitrión de la Feria Internacional Gastronómica de Lima ‘Mistura’. El evento culinario que reúne a campesinos, productores, empresarios, chefs y a la familia peruana para mostrar al Perú y al mundo las bondades de la cocina nacional.

Para esta edición, Apega organizó la tradicional feria en la Costa Verde de Magdalena del Mar y se lleva a cabo desde el 05 de setiembre hasta el 14 del presente mes. Las entradas están de venta en Teleticket entre S/.15 y S/.25 dependiendo los días. Por otro lado, el Metropolitano ha dispuesto una ruta en la Av. Brasil a S/.1 el cual te traslada hasta la puerta de Mistura.

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