jueves, 20 de febrero de 2014

Perspectiva para entender qué pasa en Venezuela

venezuela

Escribe: Felipe Torres Gianvittorio (@felipetorresg) Conductor de ''Sobre el SET'' desde Caracas, Venezuela en exclusiva para El Blog de Topo

Tengo todo el día pensando en cómo empezar este artículo. No sé si es por la incertidumbre, la impotencia o la mezcla de todos los sentimientos que (la mayoría de) los venezolanos tenemos en este momento. Hoy, 20 de febrero se cumplen 17 días seguidos de protestas en nuestro país, que comenzaron siendo convocadas por el movimiento estudiantil y a las que más tarde se unieron, entre otros, los políticos de oposición Leopoldo López y María Corina Machado.

El pasado 5 de marzo de 2013 el presidente Hugo Chávez falleció tras estar casi 4 meses sin aparecer públicamente, desde el 8 de diciembre de 2012 cuando anunció que iba a Cuba para someterse a una operación para superar su complicado cuadro de cáncer. Así, se convocaron unas elecciones presidenciales en las que el candidato opositor, Henrique Capriles (quien venía de perder con Chávez seis meses antes) se midió en una campaña exprés, sin precedentes contra Nicolás Maduro, la persona que quedó encargada de la “revolución” a través de un fraude constitucional (debió ser proclamado de forma interina el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, y Maduro no podía ser el candidato debido a que ocupaba un cargo público).

El resto es historia. Utilizando toda la maquinaria del Estado en sus apariciones y mítines, Nicolás Maduro logró manipular los resultados para proclamarse vencedor de la contienda celebrada el 14 de abril con un 50.61% sobre el 49.12% de la oposición. A partir de ahora entramos al terreno de la expresión popular: de Guatemala a Guatepeor. Maduro asume la Presidencia sin preparación, habiendo sido anteriormente Canciller de la República y Vice-Presidente pero sin culminar sus estudios escolares, y sin haber pisado una universidad.

De esta manera nos sumimos en una profunda crisis económica y social inédita en Venezuela. En mayo el salario mínimo era de 2.047,52 bolívares, es decir, 325 dólares al cambio oficial (la cotización del gobierno) o 75 dólares al dólar paralelo, mientras que la canasta básica de alimentos se situaba en 11.131,02 bolívares. Hoy, el salario mínimo es de 3.270 bolívares (279,48 oficiales, 37,19 paralelos) y la canasta está en… ¡15.919,76 bolívares! Aunque más allá de esto, hay otro mal que nos encontramos diariamente: el desabastecimiento. Como si no fuera suficiente no tener el dinero para poder adquirir los bienes, es que no los hay. En los últimos meses no hemos conseguido leche, azúcar, café, pollo, aceite o papel higiénico en los mercados.

Lo terrible es que esta no es la peor de las preocupaciones, pues hay otra: la inseguridad y delincuencia. El año pasado, según cifras oficiales, hubo 24.763 asesinatos. Esto quiere decir, más de 2.000 asesinatos mensuales, más de 400 semanales… ¡más de 60 diarios! Vivimos con un miedo constante a ser víctimas del hampa y perder nuestra vida por el simple robo de un carro, un reloj o un teléfono celular, y que esa muerte quede impune por la justicia. No salimos sino lo necesario, estamos paranoicos en la calle y atentos en el transporte público. Los jóvenes (como yo) no pueden disfrutar plenamente de, por ejemplo, ir a una fiesta un viernes por la noche sin saber qué les pueda ocurrir.

Hartos de toda esta situación, que es increíblemente más compleja y que no voy a seguir describiendo para no extenderme más, decenas de miles de personas han salido a la calle a protestar, algunos bajo el llamado de los estudiantes, otros bajo el llamado de la oposición, pero todos por el llamado de una mejor Venezuela que es posible. ¿El resultado? El gobierno, a través de la policía, la Guardia Nacional Bolivariana y colectivos paramilitares afines a su ideología y armados casi militarmente, reprime a los manifestantes, violentando el derecho que les da la Constitución a protestar pacíficamente.

Bassil Da Costa, Robert Redman, Juan Montoya, José Méndez y Génesis Carmona, jóvenes venezolanos con todo un futuro por delante, fueron asesinados en estas manifestaciones. Esto hace reflexionar… ¿Bajo qué clase de régimen estamos, en el que protestar te hace una víctima de la violencia? Estos actos deplorables, para lo único que han servido es motivar a mucha más gente a salir y decir ¡basta ya! A los abusos y la violación de nuestros derechos humanos.

(En mi caso personal) Tengo desde el martes 11 sin asistir a clases, al igual que la grandísima mayoría de mis compañeros. El Ministerio de Educación no ha suspendido las clases, y los colegios privados no pueden hacerlo porque pueden ser sancionados. Me he comunicado muchas veces con mis profesores y sus respuestas son casi todas las mismas: Ellos seguirán dando clases, pero entienden que, para nosotros, el asistir conlleva un peligro por el riesgo permanente que hay en la calle.

Se comenzó una persecución contra el político Leopoldo López, coordinador de Voluntad Popular, ex candidato a la Presidencia y ex alcalde de Chacao (2000-2008) que, en su momento, fue inhabilitado por Hugo Chávez. Lo acusan de golpista, fascista y asesino. El día 18 de febrero se entregó a los cuerpos policiales y el 19 se dictó una medida privativa de libertad en su contra. Hoy está preso en la cárcel de Ramo Verde, a las afueras de Caracas. ¡Daría mucho gusto que se persiga así a quienes matan y roban día a día a los venezolanos!

Desde hace varios años, mi deseo es estudiar la carrera de comunicación social para dedicarme al periodismo. Pero es desmotivador el panorama actual del periodismo en Venezuela: todos los canales de televisión ejerciendo la auto-censura para evitar sanciones, han ignorado completamente los hechos violentos de los últimos días y estamos sido víctima de un blackout informativo (a excepción de VTV, el canal del gobierno, el cual transmite lo que sucede pero tergiversado y manipulado). La prensa escrita a punto de desaparecer, puesto que son víctimas del desabastecimiento, en su caso, del papel de periódico. El histórico diario El Nacional de Caracas, que normalmente circula con cuatro cuerpos, desde el pasado sábado 15 de febrero lo hace con un solo cuerpo de ocho páginas, extendiendo así su agonía hasta que se resuelva o no la crisis del papel.

Se preguntarán, ¿Cómo nos informamos entonces los venezolanos? A través de la red social Twitter y de CNN en Español. El canal colombiano NTN24, que está haciendo una excelente cobertura de todo lo que ocurre en nuestro país, fue sacado del aire en las cableras por el gobierno el mismo 12 de febrero.

¿Ahora qué pasará? Nadie lo sabe. Los estudiantes y la sociedad en general seguirán protestando, a pesar de las duras represiones de las fuerzas armadas. Acá se rumorea de todo… pero si hay algo de lo que puedo estar seguro y que digo con propiedad es: Nosotros no vivimos en una democracia.

0 comentarios:

Publicar un comentario