domingo, 21 de julio de 2013

Columna X: Crónica de una fiesta no anunciada

Parte 1 / Por: Anónimo

Parece ser natural que un grupo de personas busque reencontrarse por el más mínimo motivo después de haber pasado varios meses sin haberse visto. A pesar de las grandes peleas y conflictos internos que iban surgiendo con el pasar de los años, es normal que se extrañe la acción y el morbo protagonizados por los más conflictivos del grupo. Es por ello que los amigos más cercanos a Yesi, una adolescente cuya familia pertenece a la clase media trabajadora de la capital, decidieron organizarle una reu sorpresa para celebrar su ingreso a la PUCP. Al escuchar este llamado, los más toneros se apuntaron y decidieron armarla con todo.

Obviamente no fui invitado a la fiesta porque no conozco a Yesi, pero soy un estudiante de Antropología de UNMSM y tenía que hacer un trabajo de campo acerca de la interacción entre adolescentes de clase media en una fiesta. Para mi suerte, mi amigo de años, Mikhail, me dijo que él asistiría al evento sorpresa que mencioné anteriormente y que si quería me podía llevar para presentarme a toda la mancha; sin embargo, me pareció más heroico ingresar por la ventana antes de que lleguen todos los invitados. Una vez que ya estaba arriba llegó un camión de basura y se llevó mi escalera. Hasta el momento estaba con suerte, pues no quería levantar sospechas. Al haberme instalado dentro de la casa de Yesi solo pensé en esconderme en un ambiente donde pueda hacer mis investigaciones sin interrupciones.

No me fui de la fiesta hasta ver caer a los últimos invitados que quedaron. Tuve que infiltrarme a diversos ambientes de la casa durante toda la noche debido a diferentes circunstancias que fueron surgiendo. Al comienzo tuve que infiltrarme en la ducha y salir de vez en cuando a cumplir con mi misión de investigar a los invitados de esa reu sorpresa y a sus organizadores. Cada vez que alguien entraba al baño era excitante para mí, incluso escuché los gemidos de algunas invitadas mientras se masturbaban.

Cada vez que una persona llegaba, me asomaba a ver cómo hacía su entrada al ambiente en el que se encontraban todos los invitados. Se veía la incomodidad de ciertos varones por tener que adaptarse a la manera de saludar de cada uno de sus patas. En cambio, por lo menos en Perú, cuando el saludo implica por lo menos a una mujer no hay moda; siempre es un provocativo beso en la mejilla que se puede tornar muy agradable si la flaca está rica.

Cuando ya empezaba a haber una considerable cantidad de varones dentro del ambiente surgían algunos temas de conversación entre ellos, pero no podía empezar la interacción sin una chela o un pucho como acompañante. Es un ritual importante ese de tener que chupar mientras se socializa, pues es una forma de separar a los machos alfa del resto debido a que por alguna razón este tipo de animales son los que tienen más éxito en el amor y bajo las sábanas. Sin embargo, cada vez se populariza más entre todos los grupos sociales masculinos para que todos puedan tener el mismo éxito. Por otro lado, presencié a una buena cantidad de mujeres fumando y estoy convencido de que fueron incitadas por chicos que buscan meterlas poco a poco en estos malos hábitos para terminar consumiendo sus energías y dejarlas al borde de la inconsciencia en su misión de llevarlas a la cama para hacer deliciosas travesuras con ellas.

La clave de mi éxito como espía es que el baño donde me escondía se encontraba separado del pequeño ambiente en el que se encontraban apretados como sardinas todos los asistentes a esta fiesta sorpresa para Yesi. Mientras la mayoría de los varones esperaba conversando con unas chelas; las mujeres lo hacían bailando salsa, el género predominante en sus gustos, con algunos machos bailarines que se ofrecían gentilmente como galanes a cumplirles el caprichito por un rato.

Entre las tendencias que mencioné acerca de chupar y bailar me parece que la primera es más apropiada para el ambiente en el que se encontraban los invitados, al ser relativamente angosto resultaba más acogedor para el gusto masculino de tomarse unas chelas hasta morir. Me di cuenta de que el gusto de los varones más atractivos de la fiesta por el licor y el tabaco motivó a varias de las hembras a seguirles los pasos, éstas nunca quisieron quedarse atrás. No por gusto las mujeres asistieron tan maquilladitas, bañaditas y apetecibles; obviamente querían llamar su atención y si no la conseguían debían imitar sus rituales.

Finalmente, después de tanta espera entre risas y rituales, llegó Yesi junto a su amiga Susan, su risueña amiga que le había organizado la sorpresa. Las hembras se amontonaron para darle su respectivo apachurrón, después de eso siguieron los varones con un poco más de orden. Las mujeres, siempre más emotivas, fueron a abrazarla simultáneamente; mientras que los varones, siempre más serios y calmados, esperaron que cese el llanto entre las féminas para proceder a hacer su cola y darle a Yesi un cálido pero no tan efusivo abrazo.

Después de haber visto que todos los invitados le dieron a Yesi el respectivo reconocimiento que ella esperaba, volví a la ducha del baño para tomar apuntes acerca de cómo iba evolucionando el tono con el pasar de las primeras horas. Me pude dar cuenta de que mientras Yesi no llegaba, los invitados hacían sus respectivos rituales juntos. Al comienzo los invitados solo estaban separados por género: las mujeres bailaban y los varones chupaban.

La fiesta empezó a mostrar algunas divisiones entre los invitados pertenecientes al género masculino, dos grandes grupos empezaron a marcar presencia: los creídos y los pirañas. Los primeros tienen la característica de ser los que más buscan interactuar con el sexo femenino, alegando tener el dinero y las habilidades físicas para satisfacer sus necesidades; los últimos mencionados también generan cierto magnetismo sobre el sexo femenino, pero solamente las cabecillas, ya que en sí se caracterizan por ser un grupo con tendencia a las malas costumbres como el vandalismo y la drogadicción.

A pesar de que tanto creídos como pirañas comparten ciertas semejanzas, sin duda los primeros tienen una mejor reputación. Tener buenos antecedentes es importante para las mujeres asistentes a esta fiesta, por el simple motivo de que al jactarse de pertenecer una clase media-alta de la ciudad buscan aparearse con alguien que impulse su crecimiento social.

Para explicar mejor el éxito de los creídos en este tipo de reuniones, propongo el caso de Mike, un muchacho de pelo castaño y ojos verdes. Este engendro arrecho proviene de una familia francesa que emigró después de la Segunda Guerra Mundial, sus abuelos llegaron al país con poco dinero para subsistir; pero esos foráneos que vinieron prácticamente desnudos se fueron llenando de dinero con el pasar de los años usando su mayor nivel cultural como principal ventaja.

Gracias al magnífico trabajo de sus padres y abuelos para restablecer la economía familiar, Mike ha sido reconocido por sus vecinos como el joven más pituco de su cuadra. Esta ventaja económica y racial que mantiene sobre los machos de clase media que primaban en la fiesta le ha servido para enamorar con facilidad a muchas hembras asistentes. Durante el momento más caliente de la fiesta vi que se aisló a un extremo con Venus, una de las chicas más deliciosas de la fiesta, se abrazaban con frecuencia y se hacían cariñito para terminar su dulce conversación con un beso en los labios.

Yo pensé que la aventura de Mike había terminado ahí, pero este animal estaba tan excitado por Venus que quería copular con ella lo antes posible. Entonces decidieron ir al baño para cumplir con su cometido, eso me puso nervioso; así que volví a mi escondite rápidamente. Yo estaba rogando que por favor no entren a la ducha a hacer sus actos repugnantes.

Para mi suerte, Venus solamente se sentó en el lavabo y Mike le introdujo el pájaro lentamente para evitar los fuertes sonidos de Venus. Grabé todo lo que ocurrió entre ellos dos, la verdad es que yo estaba muy excitado con lo que había visto. Cuando terminaron, Venus tomó una pastillita para evitar sorpresitas y quiso entrar a la ducha para lavarse la flor.

Mi muerte era segura, Venus abrió la cortina y me pilló con mi celular en red. Se frustró mi plan de subir a RedTube el video del coito, no obstante, los tres juramos dejar en secreto todo lo que pasó. Me pareció que ya era el momento de buscar un lugar más caleta para terminar con mi investigación, ya que relaciones sexuales como ésta se repetirían durante toda la noche.

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